Comparten enemigo común y también muchos vicios de dirigentes dudosos

Ceferin y Tebas, el ataque de los clones

Aleksander Ceferin y Javier Tebas, aparentemente antagónicos, se han convertido en una y carne tras el lanzamiento de la Superliga

Javier Tebas Aleksander Ceferin.
Javier Tebas y Aleksander Ceferin.

Las formas, las amenazas y la chulería les delatan. Vienen del mundo de la abogacía, lograron su ascenso meteórico gracias al apoyo de los pequeños y ahora su objetivo es perpetuarse en el poder a cambio de chuparle la sangre a los mejores equipos del continente. La historia de Aleksander Ceferin y Javier Tebas guarda muchísimas similitudes y, pese a que deberían militar en trincheras enfrentadas por los innumerables conflictos de intereses que mantienen, esta semana los dos han sido uña y carne tras el lanzamiento de la Superliga.

Tebas, quien casualmente ha accedido esta semana al Comité Ejecutivo de la UEFA como representante de las ligas europeas, ha encontrado en Ceferin a su aliado perfecto para hacer contrapeso a los grandes clubes de Europa, esos insolidarios que generan todo el dinero y que ellos se lo quedan para repartirlo entre sí y entre sus apoyos. Una filosofía que abandera su gestión.

El presidente de la UEFA accedió a su cargo arrasando en las elecciones de 2016 con 43 votos a favor por los 12 que recibió su contrincante. El antiguo presidente de la Federación Eslovena juró que haría justicia para las federaciones más pequeñas de Europa –casualmente las que menos dinero generan– prometiéndoles más ingresos y más facilidad de acceso a competiciones europeas como demuestra la nueva Champions de 36 equipos a partir de 2024 y en la que estarán con plaza protegidas equipos de federaciones más modestas.

Igual debemos empezar a acostumbrarnos a ver a clubes exóticos como Bate Borisov, Midtjylland, Dinamo Zagreb, Ludogorets, Ferencváros o Legia de Varsovia como asiduos y casi fijos en las próximas ediciones de la Champions.

Por si fuese poco, la incomprensible e infumable Liga de las Naciones de la UEFA –UEFA Nations League en su nomenclatura original– también es obra de un Ceferin que decidió hacer grupos y divisiones ofreciendo curiosamente partidos más atractivos entre las federaciones más potentes en lugar de los tediosos amistosos de la selección grande contra la chica.

La trampa de la Liga de las Naciones de la UEFA viene en el reparto de los derechos televisivos generados por esa competición, donde los equipos nacionales de las federaciones con menor nivel futbolístico (pero con votos) han empezado a recibir dinero sin generar absolutamente nada de audiencia, mientras que los grandes ya no cobran por ir a diferentes países por jugar amistosos.

Tebas hace lo mismo

La historia recuerda a cómo Tebas tiene compradas las voluntades de los 39 clubes que hoy se reunieron en la Liga para apalear a los tres clubes –Real Madrid, Barcelona y Atlético– dándoles una cantidad muy superior a la que sus partidos generan en audiencia y expectación. Un ejemplo del sablazo que el presidente de la Liga da al insolidario Real Madrid es que los blancos reciben a día de hoy la misma cantidad económica que en 2009 por sus derechos televisivos.

Tebas dice que los grandes deben contener el gasto, mientras los clubes que le apoyan y que casualmente tienen cubierto el 90-95% de su presupuesto gracias a los ingresos televisivos dan ganancias incluso en tiempos de Covid-19. Se olvida el presidente de la Liga que en una década el coste del salario de los grandes futbolistas se ha visto incrementado exponencialmente y que el no haber igualado los salarios –caso de Cristiano Ronaldo– repercute negativamente a la hora de la permanencia de las estrellas y conseguir más dinero por la venta de los derechos televisivos.

Amigos de multimillonarios

Otra de las cosas que tienen en común Ceferin y Tebas reside en sus amistades peligrosas. Mientras que el esloveno es un completo especialista en hacer la vista gorda con los jeques del Paris Saint Germain y del Manchester City con el fair-play financiero, sí que se ha atrevido a amenazar a los clubes de la Superliga con echarles del circuito UEFA de llevar a cabo una competición en la que se pedía el diálogo entre las diversas instituciones desde el principio.

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Ceferin, con sus amigos de los Emiratos. (Getty)

En el caso de Tebas, sólo hay que analizar su llegada a la Primera división como abogado del controvertido multimillonario ucraniano Dmitri Piterman para hacernos una idea del tipo de dirigente que tenemos ante nosotros.

El presidente de la Liga, desde 2013, ha promovido diversos negocios permitiendo la entrada de capital extranjero a los que poco o nada le ha importado la historia de los clubes españoles. Peter Lim en Valencia, Chen Yansheng en el Espanyol o Rentao Yi –uno de sus socios en China– en el Granada son algunos ejemplos de la doble moral del dirigente oscense. ¿O es que alguno de los empresarios anteriormente mencionados piensan en sus aficionados?

Tebas, como ha demostrado OKDIARIO, está detrás del milagroso caso del Fuenlabrada en el que trabaja su hijo. El presidente de la Liga ha conseguido multiplicar el valor del club madrileño a través de un asesoramiento por el que cobró una buena cantidad económica.

Ceferin también se hizo un nombre en Eslovenia gracias a que estuvo detrás de la refundación del quebrado NK Olimpija Ljubliana. El club encadenó cinco ascensos consecutivos desde la entrada del actual presidente de la UEFA llegando a la máxima categoría del país en la temporada 2009/10 y ganando en esta década un par de títulos.

Enemigos de la transparencia

Ceferin es hijo de una familia de abogados que tiene su propio despacho en Ljubliana con su padre y su hermano trabajando en el negocio. Alexander, con la entrada del nuevo siglo, se empezó a interesar por el deporte y todo el dinero que se movía alrededor de él inaugurando una agencia para representar a atletas del país y a clubes. Pese a que el NK Olimpija Ljubljana es su hijo, se sabe que Ceferin ha dirigido legalmente a varios equipos de fútbol del país. ¿Les suena a algo parecido a lo que hizo Tebas en España con el G30?

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Tebas da una rueda de prensa en países árabes. (AFP)

Según los datos oficiales facilitados por la UEFA, la organización se gasta 295 millones de euros en la organización de un año de la Champions League, la Europa League y la Supercopa, mientras que destina 227,5 millones a pagos solidarios. Que cada uno saque sus propias conclusiones en lo referente al destino de los gastos. La Liga, por su parte, no deja clara la mordida que se queda por los miles de millones que reparte anualmente por la televisión entre sus clubes.

Obligados por las entidades europeas, Tebas y Ceferin no se han sonrojado ni lo más mínimo por subirse el sueldo durante la pandemia. El presidente de la Liga se embolsó un montante de 3,46 millones de euros durante la temporada 2019/20 multiplicando por 10 su sueldo en siete temporadas al frente de la patronal de clubes españoles. El esloveno, por su parte, se subió su salario el año pasado en 450.000 euros. Mientras los clubes europeos sufrían las de Caín para cuadrar cuentas, Ceferin se embolsó 2,19 millones y eso que el fútbol no regresó hasta verano.

Pese a que difícilmente podrán ser compañeros de cama, Tebas y Ceferin saben de qué va el business y dónde tienen que estar unidos para que nadie les desmonte el chiringuito que tan bien han construido en la última década. El presidente de la UEFA, tarde o temprano, tendrá que discutir con su amigo español para que reduzca el número de participantes de la Liga para dar cabida a su nueva Champions con muchos más partidos y mantener los partidos de la Liga de Naciones de la UEFA. Ese será otro episodio que narraremos en los próximos meses. Mientras tanto, disfrutemos de esta escena de cama entre dos directivos que no tienen escrúpulos para conseguir sus objetivos.

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