Está a 90 km de Madrid y es uno de los mejores Conjuntos Histórico-Artísticos de Castilla-La Mancha desde hace 60 años: la escapada ideal para este otoño
Pastrana, a unos 90 kilómetros de Madrid, destaca por sus calles empedradas, sus palacios renacentistas y sus conventos históricos.
Este pueblo de Guadalajara, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1966, ofrece una alternativa para quienes buscan una escapada otoñal con patrimonio, cultura y paseos tranquilos por el interior de Castilla-La Mancha.
El municipio conserva el carácter de una villa medieval y renacentista que alcanzó su mayor esplendor durante el siglo XVI. Su proximidad a la capital permite descubrir buena parte de sus monumentos en una excursión de un día, aunque pasar la noche en la localidad también facilita recorrerla sin prisas.
Qué ver en Pastrana: del Palacio Ducal a los tapices flamencos
La primera parada puede ser la plaza de la Hora, donde se alza el Palacio Ducal. Según la web oficial de Turismo de Castilla-La Mancha, Ana de la Cerda encargó su construcción en 1542 al arquitecto Alonso de Covarrubias. El edificio destaca por su sobria fachada renacentista, sus artesonados platerescos y los azulejos de tradición mudéjar que decoran algunas estancias.
Su historia está estrechamente ligada a la princesa de Éboli, que permaneció recluida allí por orden de Felipe II hasta su muerte en 1592. El balcón enrejado de la torre recuerda aquel episodio y constituye uno de los elementos más reconocibles del palacio.
Otro lugar imprescindible de Pastrana es la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción. Además de su valor arquitectónico, alberga el Museo Parroquial de Tapices, cuya colección incluye piezas flamencas del siglo XV que representan las campañas africanas del rey Alfonso V de Portugal. Se trata de uno de los grandes atractivos culturales de la localidad.
¿Qué otros lugares merece la pena visitar en esta escapada otoñal?
El recorrido por el casco histórico permite descubrir mucho más que sus monumentos principales. Las calles estrechas y empedradas conducen a antiguas casas nobiliarias, restos de la muralla, plazas y fuentes que conservan la huella de distintas épocas. Entre los puntos de interés figuran la Fuente de los Cuatro Caños, el Arco de San Francisco y el barrio del Albaicín.
La tradición religiosa también forma parte de la identidad de Pastrana. Santa Teresa de Jesús llegó a la villa en 1569 para impulsar la fundación de conventos carmelitas. El Convento del Carmen, vinculado asimismo a san Juan de la Cruz, permite profundizar en ese legado espiritual.
La web oficial de Turismo de Castilla-La Mancha recomienda acercarse al mirador del Calvario o al del Sagrado Corazón de Jesús para contemplar el conjunto urbano desde las alturas. En otoño, estos paseos ofrecen otra manera de apreciar el entorno de la Alcarria y sus paisajes, sin necesidad de organizar rutas largas.
¿Cómo organizar una visita a Pastrana desde Madrid?
La distancia aproximada de 90 kilómetros convierte a Pastrana en una opción para una excursión de fin de semana o de un solo día. Para aprovechar la jornada, conviene comenzar por el Palacio Ducal y la plaza de la Hora, continuar hacia la Colegiata y reservar tiempo para recorrer el entramado histórico a pie.
Antes de viajar, resulta recomendable consultar los horarios de apertura y las condiciones de las visitas guiadas, especialmente si se quiere acceder al interior de los monumentos.