El mejor conjunto histórico de Aragón para hacer una escapada este otoño: un laberinto de plazas, cuestas y callejuelas empedradas del siglo XI
El otoño es una de las mejores épocas para descubrir los pueblos de Aragón. En Teruel, cuando los bosques de la sierra empiezan a cambiar de color y las temperaturas son más agradables para caminar, hay una localidad que destaca por su casco histórico: Albarracín.
Sus calles estrechas, las casas de tonos rojizos, las plazas y las antiguas murallas forman un laberinto medieval que se puede recorrer a pie.
Este pueblo turolense, situado en la Sierra de Albarracín, junto al río Guadalaviar, conserva buena parte de su trazado histórico. Las cuestas, las fachadas de madera y yeso y las construcciones levantadas sobre el terreno irregular son algunas de las señas de identidad de uno de los conjuntos históricos más conocidos de Aragón.
Albarracín conserva uno de los cascos históricos más singulares de Aragón
El principal atractivo de Albarracín está en su conjunto de calles y edificios, más que en un monumento concreto. El casco antiguo concentra callejuelas empedradas, casas tradicionales, plazas y construcciones históricas que se adaptan a las pendientes de la localidad.
La localidad conserva también elementos de diferentes etapas de su historia. La muralla, los torreones y el castillo recuerdan la importancia defensiva que tuvo el enclave durante la Edad Media.
Entre los edificios más conocidos se encuentran la Casa de la Julianeta, las casas señoriales, la Catedral del Salvador y la Plaza Mayor.
Uno de los datos más interesantes, según informa Patrimonio Cultural de Aragón es que Albarracín fue la primera ciudad de Aragón en ser declarada conjunto monumental.
«Dicha declaración se llevó a cabo mediante el Decreto 1234/1961, de 22 de junio, del Ministerio de Educación Nacional, que fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 20 de julio de 1961», informa.

¿Qué ver en el conjunto histórico de Albarracín?
La Plaza Mayor es uno de los puntos principales de cualquier recorrido por Albarracín. El Ayuntamiento porticado y las casas que rodean la plaza dan paso a varias de las calles más características del casco antiguo.
Desde allí se puede continuar hacia el Portal de Molina y el Rincón del Abanico, donde las viviendas se encuentran prácticamente unas sobre otras para adaptarse al desnivel del terreno.
La Casa de la Julianeta es otra de las construcciones más fotografiadas del pueblo. Su estructura de madera y yeso y su particular forma muestran cómo se aprovechaba cada espacio disponible en la antigua trama urbana.
Las murallas son otro de los elementos destacados. La Torre del Andador y los distintos portales permiten conocer parte del antiguo sistema defensivo de Albarracín, cuyas fortificaciones fueron ampliándose a lo largo de diferentes épocas.
¿Por qué visitar Albarracín en otoño?
El otoño permite disfrutar de Albarracín con temperaturas más adecuadas para recorrer sus calles a pie y conocer también los paisajes de la sierra.
La escapada se puede completar con algunos de los espacios naturales de los alrededores. El paseo fluvial junto al Guadalaviar, las pinturas rupestres del Parque Cultural de Albarracín y los Pinares de Rodeno forman parte de las propuestas turísticas de la Sierra de Albarracín.
Para conocer el casco antiguo, lo más recomendable es recorrerlo caminando y dedicar tiempo a sus calles. Las cuestas son constantes en algunos tramos, por lo que conviene llevar calzado cómodo.
El recorrido permite descubrir no solo sus monumentos, sino también las viviendas tradicionales, los pasadizos y las pequeñas plazas que han mantenido la estructura medieval del pueblo.