El Caminito del Rey aragonés: la espectacular ruta de 9 km sobre barrancos con pasarelas metálicas y apta para toda la familia
El rincón que recorreremos a continuación se ha ganado merecidamente el apodo del «Caminito del Rey aragonés». Y es que quienes han recorrido esta ruta turolense la comparan directamente con la pasarela malagueña por la sensación de caminar suspendido sobre el agua, aunque aquí la escala y el ambiente son muy distintos.
La ruta en cuestión serpentea junto a un río de aguas verdosas, entre paredes de roca vertical, y termina en un rincón con más de un siglo de historia detrás.
¿Dónde está el Caminito del Rey aragonés y qué lo hace tan espectacular?
Este Caminito del Rey aragonés se encuentra en Calomarde, un pequeño pueblo de la Sierra de Albarracín, en Teruel. Allí, el río Blanco ha excavado durante siglos un cañón estrecho conocido como el Barranco de la Hoz.
Para poder recorrer ese cañón sin meterse en el agua, se han instalado pasarelas metálicas y de madera ancladas directamente a la roca, que avanzan varios metros por encima del cauce en los tramos más estrechos.
En lo que respecta al mencionado río Blanco, es un afluente del Guadalaviar, el mismo río que más adelante, ya cambiado de nombre, atraviesa Valencia como el Turia. Aquí, en cambio, todavía corre encajonado entre paredes de roca caliza.
El agua baja de un color verde intenso y prácticamente transparente, encajonada entre paredes de roca rojiza donde anidan buitres y otras aves rupícolas. Justamente ese contraste de colores (el rojo de la piedra, el verde del agua y el metal de las pasarelas) es lo que convierte esta ruta en una de las más fotografiadas de la Sierra de Albarracín.
¿Cuántos kilómetros tiene la ruta por el barranco de la Hoz en Calomarde y qué dificultad presenta?
La distancia varía según el tramo que se recorra. La versión más completa suma unos nueve kilómetros de ida y vuelta, aunque existen variantes más cortas de entre seis y ocho kilómetros y medio.
En esta misma línea, completar el recorrido más largo lleva alrededor de dos horas y media, un tiempo que se estira bastante si se para a hacer fotos en cada pasarela, algo casi inevitable.
Y para quienes se preguntan por la dificultad, pues es baja. El desnivel es pequeño y el camino es mayormente llano, con algún repecho puntual. Eso explica que se recomiende para familias con niños, aunque hay tramos con escaleras y cadenas de apoyo.
Dicho esto, conviene llevar calzado con buen agarre, porque algunos tramos de las pasarelas quedan expuestos sobre el vacío y pueden estar húmedos por el propio cañón.
Para llegar hasta Calomarde, lo más habitual es tomar la carretera A-1512 desde Albarracín, un trayecto de unos veinte minutos en coche. El pueblo cuenta con aparcamientos habilitados tanto a la entrada como al final del recorrido.
¿Qué se puede ver a lo largo del recorrido de este Caminito del Rey aragonés?
El camino avanza junto a pequeñas presas y remansos de agua tranquila, rodeado de un frondoso pinar que ofrece sombra en los tramos más abiertos. También atraviesa un pequeño bosque de álamos y pasa junto a varios miradores desde los que se aprecia la profundidad real del barranco.
El destino final más habitual es el Molino de las Pisadas (también llamado Molino Viejo), unas ruinas centenarias junto a una cascada donde el agua cae entre rocas cubiertas de musgo.
Junto a esas ruinas hay una zona de descanso con mesas, un refugio y columpios, pensada para que los niños puedan jugar mientras el resto de la familia recupera fuerzas antes de volver.
Y para quienes buscan alargar un poco más la excursión, pueden desviarse hacia la cascada Batida, una caída de agua adicional que solo merece la pena en primavera o tras varios días de lluvia, cuando el caudal del río Blanco sube.
Aclaración: ¿En qué se diferencia realmente del Caminito del Rey de Málaga?
El Caminito del Rey original, en Málaga, es una obra de ingeniería de principios del siglo XX que conecta los saltos de agua de El Chorro y el Gaitanejo con pasarelas que en algunos puntos superan los 100 metros de altura.
Se trata de una atracción turística consolidada, con entrada de pago y reserva previa obligatoria por el elevado número de visitantes que recibe cada año.
Por su parte, el Caminito del Rey aragonés, protagonista de este artículo, funciona de otra manera: el acceso es libre y gratuito, no hace falta reservar con antelación y las pasarelas discurren a mucha menos altura sobre el agua. Así, el contraste económico también es notable. La entrada al Caminito del Rey malagueño cuesta en torno a diez euros por persona.
Para cerrar con un dato de color, el pueblo de Calomarde ronda los 60 habitantes censados, lo que explica por qué esta ruta turolense sigue siendo, de momento, uno de los secretos mejor guardados del interior de Aragón.