Síndromes

Descubre si sufres de síndrome del pensamiento acelerado

Descubre si sufres de síndrome del pensamiento acelerado
Descubre si sufres de síndrome del pensamiento acelerado

En los últimos años, se han multiplicado los casos de personas que se sienten atrapadas en una especie de loop, en el que todo el tiempo están realizando las mismas tareas. Sensación que generalmente se traduce en problemas de salud mental a tener en cuenta para detectarlos, y tratarlos. Podría ser el síndrome del pensamiento acelerado.

Básicamente, su vida consiste en levantarse temprano por la mañana tras haber dormido poco o mal, salir con prisa hacia el trabajo, llevar a cabo las labores correspondientes y regresar a casa.

Todo ello, acompañados del incesante vibrar de las notificaciones del móvil, del que no se pueden separar.

¿En qué consiste el síndrome del pensamiento acelerado?

Atrapados en ese laberinto en el que deben ser competitivos para el mercado laboral, y felices en el ámbito privado, estos individuos llegan a un punto en el que colapsan, y ceden ante la presión. Allí es cuando aparece en escena un concepto hasta ahora inédito, conocido como «pensamiento acelerado».

Bajo esta idea se describe un síntoma muy común en los tiempos que corren, por el cual las personas ocupadas se pasan buena parte del día asociando pensamientos, sin llegar a ninguna conclusión concreta, pero preocupándose por sus posibles consecuencias negativas.

Este patrón de pensamiento, además de ineficaz, produce un desgaste constante.

Hay expertos que hablan ya sobre este problema y establecen que con ello es una producción intensa de contenidos que escapa a la comprensión. Y comentan que suelen ser una señal preventiva de malestar, un síntoma más se puede ya diagnosticar, antes de que se desarrolle y sea mucho más complicado por sus consecuencias en el tiempo.

Se trata de un indicio relacionado con los caracteres bipolares, como así también con los psicóticos, y que tiene que ver con una personalidad que se ha ido deformando con el correr del tiempo y la convivencia con estas perturbaciones.

La autoestima, a la baja

De igual modo, los expertos anuncian que la autoestima es la principal víctima de este pensamiento. Algo diferente a la ansiedad, en la que nos anclamos a situaciones poco probables pero que tememos paralizándonos, por ese pensamiento acelerado donde las ideas tienden a desconectarse.

Esa falta de respuesta a las preguntas que rondan la mente acaba desquiciando al paciente, que para recuperarse requerirá tratamientos específicos y con seguimiento por parte de un profesional de la salud. Es la mejor manera para que el problema no vaya a más.

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