El error que muchos cometen al guardar los huevos en casa: elimina su capa protectora y es peligroso
Los huevos son uno de los alimentos más consumidos en el mundo
La cáscara del huevo es más compleja de lo que parece
Uno de los principales peligros asociados a la manipulación incorrecta de los huevos es la salmonela
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Los huevos son uno de los alimentos más consumidos en el mundo y una fuente importante de proteínas, vitaminas y minerales. Sin embargo, alrededor de su conservación existen muchos mitos que pueden llevar a cometer errores en la cocina. Uno de los más extendidos es pensar que lavar al guardar los huevos en casa es una buena práctica de higiene. Aunque a simple vista parezca lógico eliminar restos de suciedad o plumas de la cáscara, diversos especialistas en seguridad alimentaria advierten que hacerlo antes de almacenarlos puede resultar contraproducente y aumentar el riesgo de contaminación.
En ese sentido, expertos en nutrición y seguridad alimentaria coinciden en que lavar al guardar los huevos en casa puede eliminar su principal sistema de protección natural. Según explica a Infosalus la profesora de Nutrición de la Universidad Europea de Madrid, Luisa Solano, esta práctica retira una fina capa que recubre la cáscara y que actúa como barrera contra microorganismos. Por ello, aunque muchas personas creen que lavar los huevos es una forma de hacerlos más seguros, la evidencia científica indica lo contrario. A su vez, desde organismos especializados en seguridad alimentaria señalan que una manipulación incorrecta del huevo puede facilitar la entrada de bacterias, contaminar superficies de la cocina e incluso provocar enfermedades si no se toman las precauciones adecuadas.
El error que hacemos al guardar los huevos en casa
¿Qué es la cutícula del huevo y cuál es su función protectora?
La cáscara del huevo es más compleja de lo que parece. Aunque es dura y resistente, posee miles de pequeños poros microscópicos. Estos poros permiten el intercambio de gases con el exterior, pero también podrían facilitar la entrada de bacterias si el huevo no contara con una protección adicional.
Según la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, esa protección es la llamada cutícula. Se trata de una capa formada por glicoproteínas que cubre los poros de la cáscara y actúa como un sello natural contra microorganismos. «Gracias a esta barrera, el interior del huevo permanece protegido frente a virus y bacterias presentes en el entorno», mencionan las autoridades.
Cuando se lava el huevo antes de guardarlo, esta capa protectora puede deteriorarse o desaparecer. El resultado es que el huevo queda más expuesto a la contaminación. Además, durante el lavado el agua puede penetrar en los poros de la cáscara y arrastrar microorganismos hacia el interior, lo que incrementa el riesgo sanitario.
El riesgo de bacterias como la salmonela
Uno de los principales peligros asociados a la manipulación incorrecta de los huevos es la salmonela. Según el Centro para la Seguridad Alimentaria y la Salud de la Universidad Estatal de Iowa, esta bacteria está relacionada con las aves de corral y puede transmitirse a través de cáscaras contaminadas.
«Incluso cuando la cáscara parece limpia, puede contener microorganismos invisibles. Si se manipulan de forma inadecuada, estos gérmenes pueden pasar a las manos, a los utensilios o a otros alimentos de la cocina», advierten. Además, aseguran que las superficies contaminadas aumentan el riesgo de infecciones alimentarias.
Por eso, lavar y guardar los huevos en casa puede generar un problema adicional: las salpicaduras de agua durante el lavado pueden transportar bacterias a otras zonas cercanas. Esta contaminación cruzada es una de las causas más frecuentes de intoxicaciones alimentarias en el hogar.
¿Cómo limpiar y conservar correctamente los huevos?
En lugar de lavar los huevos al llegar a casa, los expertos recomiendan otras prácticas más seguras. Según la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, lo más importante es comprobar en el momento de la compra que los huevos estén limpios y que su cáscara no presente grietas ni alteraciones.
«Si algún huevo tiene restos de suciedad, lo mejor es limpiarlo en seco con un paño o papel de cocina. De este modo se eliminan los residuos visibles sin dañar la cutícula protectora», recomiendan.
Además, la profesora Luisa Solano aconseja guardarlos siempre en el frigorífico. «Mantenerlos a temperatura ambiente durante mucho tiempo puede favorecer la proliferación de microorganismos y comprometer la seguridad alimentaria», afirma la experta.
¿Cuáles son las recomendaciones de seguridad alimentaria más recomendables?
Una correcta manipulación de los huevos es fundamental para evitar riesgos. El Centro para la Seguridad Alimentaria y la Salud de la Universidad Estatal de Iowa destaca que incluso pequeñas cantidades de bacterias pueden causar enfermedades si se transfieren a los alimentos que se consumen.
Por esta razón, es recomendable lavarse las manos antes y después de manipular huevos, limpiar los utensilios utilizados y evitar el contacto de la cáscara con otros alimentos listos para consumir.
Finalmente, los expertos recuerdan que la cocción adecuada es clave para eliminar microorganismos patógenos. «Los alimentos que contienen huevo deben alcanzar al menos 70 °C en su interior para garantizar su seguridad», concluyen.