Personalidad

La psicología confirma que las personas impuntuales no lo hacen por desconsideración o falta de respeto: sufren el sesgo optimista

Mujer, impuntual
Recreación de una persona mirando el reloj.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Fact checked

×

Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.

Ir a una cita, llegar tarde y prometer que no volverá a pasar es uno de los comportamientos que más se repiten en personas que, a pesar de sus buenas intenciones, no consiguen cambiar el patrón. La realidad es que no es algo que se busque ni que se haga con mala intención, sino que simplemente pasa.

La cuestión es que ese escenario se repite más de lo que a muchos les gustaría, y puede cambiarse. La psicología indica que no se trata sólo de mala gestión del tiempo, sino de que estas personas sufren el sesgo optimista, un patrón cognitivo que distorsiona su percepción de cuánto tarda realmente cada cosa.

Esto es lo que dice la psicología sobre las personas que siempre llegan tarde

La psicóloga Harriet Mellote explicó a la BBC que la impuntualidad crónica está más ligada a la forma en que funciona el cerebro que a la falta de respeto o la mala educación. Las personas impuntuales tienden a ser más optimistas y relajadas que quienes necesitan organizarse para llegar a tiempo, lo que las lleva a creer que serán capaces de hacerlo todo aunque el tiempo no acompañe.

El mecanismo central es la falacia de la planificación: el cerebro calcula el tiempo necesario basándose en el mejor escenario posible, ignorando sistemáticamente los retrasos, imprevistos y complicaciones del pasado. Alguien que tarda habitualmente 40 minutos en llegar a su destino planifica el trayecto como si fuera a tardar 20, porque recuerda aquel día que todo salió perfecto.

A ello se añade la ceguera temporal, un fenómeno neurológico real en el que el sentido interno del tiempo funciona de forma poco fiable. En personas con TDAH este efecto se intensifica, pero afecta también a quienes no tienen ese diagnóstico. Una hora puede pasar en lo que parece un cuarto de hora cuando el cerebro está concentrado en otra cosa.

Varios psicólogos señalan además que la impuntualidad es un rasgo adquirido que se refuerza con el tiempo. La repetición del patrón, especialmente si se observó en alguien influyente durante la infancia, consolida una conducta de la que resulta difícil salir sin intervención consciente. El autoengaño juega también un papel relevante: la persona se convence de que esta vez sí llegará a tiempo, aunque su historial diga lo contrario.

Los cinco pasos que la psicología recomienda para dejar de llegar tarde

El primer paso es cambiar el objetivo mental. La meta no es llegar a la hora de la cita, sino llegar 15 minutos antes. Ese margen absorbe los imprevistos y elimina la presión del último momento. El segundo paso es calcular hacia atrás: partiendo de la hora de llegada real, restar el tiempo de trayecto con un 30% de margen adicional, los minutos invisibles para buscar las llaves o salir del aparcamiento y el tiempo de preparación real, no el estimado.

El tercer paso es la alarma de transición, que no avisa de cuándo hay que salir sino de cuándo hay que dejar de hacer lo que se está haciendo. El cuarto es el bloqueo de última hora: si uno está listo con cinco minutos de margen, no debe empezar ninguna tarea nueva. Sin revisar el correo, sin recoger la mesa, sin sacar la basura.

El quinto paso es recompensar la espera. Llegar antes no es perder el tiempo: es el momento de leer, escuchar música o revisar mensajes sin culpa. Cambiar la percepción de la espera elimina uno de los motores inconscientes de la impuntualidad.

Lo último en OkSalud

Últimas noticias