Cada vez más gente piensa que tiene TDAH pero en realidad el origen del problema está en tu móvil: «Cuando reducimos el tiempo de la pantalla, recuperamos ritmos»

Cada vez es más habitual escuchar a personas decir que creen tener TDAH, pero muchos expertos advierten de que, en algunos casos, el origen está el uso excesivo del móvil. Vivimos en una sociedad hiperconectada, y el bombardeo de estímulos está modificando la forma en la que nuestro cerebro procesa la información. Como resultado, aparecen síntomas que pueden confundirse fácilmente con el TDAH: distracción constante, impulsividad, dificultad para organizarse o baja tolerancia al aburrimiento.
El TDAH es un trastorno con una fuerte base genética que se manifiesta en la primera infancia con síntomas de impulsividad, hiperactividad o inatención. Mientras, la desatención asociada a las pantallas puede mejorar con cambios en los hábitos digitales. «Cuando reducimos el tiempo de la pantalla, recuperamos ritmos», señalan los expertos. El psiquiatra Jaume Serrano, en una entrevista en SER Cataluña advierte: «La impresión, por los datos que empiezan a salir, es que será un problema de futuro importante», ha explicado Serrano en una entrevista en SER Catalunya. «Ahora todavía no hay suficiente conciencia a nivel general para explorarlo, detectarlo y derivarlo, pero quizá ocurra como en su momento con las drogas, que pasan un años hasta que no se detectan los problemas»
¿TDAH o desatención?
«Cada vez más tenemos la sensación de confundir la desatención vinculada con el uso excesivo de las pantallas con los síntomas de un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)». Así lo explica la psicóloga Gemma García, jefa de la subsección de intervención en drogodependencias del Centre Spott de la Diputació de Barcelona, quien advierte de que los síntomas visibles son «muy similares»: dificultad para concentrarse, distracción constante, impulsividad, inquietud y baja tolerancia al aburrimiento.
Sin embargo, insiste en que no son lo mismo. El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que debe diagnosticarse en un contexto clínico y presenta «diferencias claras» respecto a la desatención causada por las pantallas. «Por ejemplo, cuando es esto último, vemos que los síntomas mejoran claramente cuando reducimos el tiempo de la pantalla, recuperamos ritmos de sueño y hay un espacio más estructurado. Por otro lado, en un diagnóstico de TDAH, las dificultades de atención son persistentes y aparecen en todos los contextos aunque reduzcamos la exposición a las pantallas».
Los síntomas del TDAH suelen aparecer «en la primera infancia» y se mantienen «más o menos estables» a lo largo del tiempo. Los niños con TDAH presentan dificultad para prestar atención a los detalles, seguir indicaciones o mantenerse concentrados en las tareas, y tienden a distraerse con facilidad, ya sea por sus propios pensamientos o por lo que ocurre a su alrededor. También pueden mostrarse nerviosos o inquietos, con problemas para participar en actividades tranquilas, y actuar de forma impulsiva, interrumpiendo con frecuencia a otras personas. Además, en algunos casos, se concentran en exceso en actividades que les resultan interesantes o importantes, hasta el punto de que les cuesta cambiar el foco hacia otras tareas.
«Hay padres que te dicen: «Mira mi niño, qué atento está a la pantalla». Pero tenemos que tener en cuenta que esa atención es muy parcial, continuada con los estímulos que está recibiendo. No es la atención necesaria para desarrollar el trabajo cognitivo. La maduración cognitiva necesita de una atención sostenida y mantenida con el tiempo», explica la psicóloga. Este fenómeno no solo afecta a los niños. La sobreestimulación digital también impacta en adultos, especialmente por el uso constante de redes sociales y el «modo multitarea», según recoge El Periódico.
Impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia
Con casi 100.000 menores en España, el informe sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia de UNICEF ofrece la mayor radiografía global sobre tecnología e infancia, mostrando una generación hiperconectada. El 92,5% usa redes sociales, y muchos desde Primaria. El primer móvil llega cada vez antes: un 41% lo tiene a los 10 años y casi todos en la ESO, con una media de 10,8 años.
«La digitalización representa una oportunidad extraordinaria para la infancia: facilita la inclusión, estimula la creatividad y fortalece vínculos sociales y familiares. Pero una exposición temprana y sin acompañamiento conlleva riesgos que deben abordarse como un problema de salud pública», ha advertido Gustavo Suárez-Pertierra, presidente de UNICEF España. «El mal uso de la tecnología provoca la pérdida de hábitos saludables, fatiga mental, presión por la imagen, además de exponer a riesgos como el ciberacoso o los contenidos inadecuados».
En España, Internet es la tecnología más extendida entre menores: el 96% lo ha usado recientemente y el 95,8% utiliza ordenador o tableta, ambos en crecimiento. El móvil es menos común (69,6%) y su uso llega más tarde. La edad y el nivel de ingresos influyen en el acceso. La Rioja y Extremadura lideran el uso. Preocupan riesgos como grooming o sextorsión. Un 23,2% de familias no aplica medidas de protección, aunque la mayoría apoya restricciones y controles parentales para mejorar la seguridad digital.