¿Cuántas elecciones necesita Sánchez para admitir el naufragio del sanchismo?

Editorial Sánchez

Siguiendo el manual antidemocrático que guía los pasos de Pedro Sánchez, cuanto más abrumadoras sean las derrotas del PSOE, más convencido estará de parapetarse en la Moncloa y aguantar desoyendo la voz de las urnas. La derrota de María Jesús Montero, su mano derecha, en las elecciones andaluzas ha sido evidente, tanto como que el socialismo ha vuelto a perforar su suelo histórico en un territorio antaño granero preferente. Basta sólo con echar la mirada atrás y recordar lo que no hace tanto era el PSOE en Andalucía, para concluir que el descenso a los infiernos del socialismo en este territorio habrá algún día de estudiarse en los libros de Ciencia Política. ¿Quién te ha visto y quién te ve? La caída, no por anunciada, deja de ser trascendente. En términos nacionales, viene a certificar la agonía permanente del partido del Gobierno, el rechazo que despierta el sanchismo y, sobre todo, el nulo respeto que para Pedro Sánchez merece el voto de los españoles. Porque Andalucía es sólo la última estación del calvario que el PSOE viene sufriendo en las urnas.

Van cuatro derrotas seguidas en los últimos meses y el presidente del Gobierno sigue imperturbable, instalado en su búnker, sin capacidad alguna para legislar, agarrado al poder de forma miserable. Andalucía le ha dicho al sanchismo lo que el sanchismo lleva oyendo y despreciando desde hace tiempo en otras partes de España: que no confía en este PSOE y que este PSOE no merece seguir en el Gobierno. Y, sin embargo, la respuesta de Sánchez ante el resultado de Andalucía será la misma que tuvo tras los comicios de Extremadura, Aragón y Castilla León: ninguna. Sánchez ha pervertido las normas más elementales de la democracia y su único objetivo es la ocupación del poder. Por eso decíamos al principio de este editorial que, tras el naufragio andaluz, lo más claro es que Sánchez aguantará en la Moncloa hasta el final, cueste lo que cueste. O mejor dicho: le cueste a España lo que le cueste.

Lo último en Opinión

Últimas noticias