Los zoólogos no dan crédito: descubren un animal que incuba un millón de huevos en un volcán submarino activo
El mundo animal es uno de los más sorprendentes y, en este caso, hay un descubrimiento que ha dejado desconcertados a los zoólogos. A casi kilómetro y medio bajo la superficie, donde la luz no llega y el frío es constante, un animal ha encontrado la forma de convertir un volcán activo en su propia incubadora.
Científicos de Fisheries and Oceans Canada han confirmado la presencia de entre un millón y 2,6 millones de huevos dorados en la cima de un volcán submarino activo. No se trata de una acumulación puntual, sino de un auténtico criadero en pleno abismo.
Los científicos descubren que este animal incuba un millón de huevos en un volcán submarino activo
La protagonista de esta historia es la raya blanca del Pacífico, Bathyraja spinosissima, un pariente lejano de los tiburones que vive en aguas profundas y heladas. Esta especie ha elegido el complejo volcánico submarino Tuzo Wilson, frente a la costa de la Columbia Británica, como su lugar de cría.
Allí, en un área de unos 800 por 800 metros, reposan millones de cápsulas de huevo, conocidas popularmente como «bolsos de sirena». Cada una puede medir hasta medio metro de largo. No son pequeñas ni discretas. Destacan por su tono dorado sobre el fondo oscuro del volcán.
El secreto está en el calor. El volcán libera fluidos templados y ricos en minerales a través de respiraderos hidrotermales. En condiciones normales, en aguas cercanas a los tres kilómetros de profundidad, estos embriones podrían tardar hasta diez años en desarrollarse.
Aquí, sin embargo, el calor geotérmico acelera el proceso. Las rayas aprovechan esa energía natural y reducen el tiempo de gestación, lo que aumenta las opciones de que las crías salgan adelante.
Los investigadores lograron incluso grabar a una hembra depositando uno de estos huevos en plena zona volcánica. La escena despeja cualquier duda, no se trata de un accidente ni de una acumulación arrastrada por corrientes. Sino que las rayas acuden a este punto de forma deliberada.
Cómo encontraron el volcán submarino activo y los millones de huevos
El equipo, liderado por la bióloga marina Cherisse Du Preez, llevaba años explorando la zona. Las primeras campañas comenzaron en 2019, aunque la magnitud real del hallazgo no se confirmó hasta expediciones posteriores, culminadas en 2023.
Para trabajar a esa profundidad utilizaron vehículos operados por control remoto. Estos robots descienden donde ningún buceador podría resistir la presión. Equipados con cámaras de alta definición y brazos mecánicos, permitieron examinar las cápsulas y comprobar que contenían embriones vivos. También desplegaron instrumentos para medir la temperatura y analizar la actividad hidrotermal del volcán, que muchos creían inactivo.
El equipo no recogió millones de huevos. Analizó horas de grabación y mapas detallados del terreno submarino. A partir de esas imágenes calcularon la densidad y extensión de las puestas. Así llegaron a la estimación que hoy maneja la comunidad científica.
Por qué es tan importante este descubrimiento de las rayas blancas del Pacífico
Durante años se consideró que las zonas volcánicas submarinas resultaban demasiado inestables para la reproducción de grandes vertebrados. Aquí ocurre justo lo contrario, pues el volcán actúa como una incubadora natural.
Este hallazgo también plantea preguntas críticas sobre la conservación de la especie. La raya blanca del Pacífico crece despacio y tarda años en alcanzar la madurez. Si una actividad humana dañara este enclave concreto, la especie perdería un punto clave para su ciclo vital.
Temas:
- Animales
- Naturaleza