Maru Latournerie, florista española: «Durante el verano, hay que alejar las plantas de los cristales donde el sol da directamente»
El verano puede poner a prueba incluso a las plantas de interior más resistentes. Las altas temperaturas, la radiación solar que entra por las ventanas y el aire acondicionado modifican las condiciones habituales de cualquier vivienda.
Por eso, durante los meses más cálidos conviene prestar atención a dónde colocamos las macetas y a cómo gestionamos el riego.
Cómo proteger las plantas de interior del calor en verano
Uno de los principales riesgos es el sol directo a través de los cristales. La luz que entra por una ventana puede aumentar considerablemente la temperatura de las hojas y provocar quemaduras.
Por este motivo, una medida sencilla y eficaz consiste en alejar las plantas de los ventanales cuando el sol incide directamente sobre ellos, especialmente durante las horas centrales del día.
La ubicación es importante, pero también lo es controlar el estado del sustrato. El calor acelera la evaporación del agua y puede hacer que la tierra se seque antes de lo habitual.
Conviene comprobar su humedad antes de volver a regar, ya que añadir agua de forma excesiva puede provocar encharcamientos y perjudicar las raíces. En los días de temperaturas especialmente elevadas, además, es preferible evitar trasplantes y otros cambios que puedan generar estrés adicional.
La ventilación también desempeña un papel importante. Una estancia cerrada y con aire estancado no resulta adecuada para muchas especies, pero tampoco es conveniente colocar las plantas justo delante de un aparato de aire acondicionado. El problema no está en que la habitación esté fresca, sino en la exposición constante a una corriente de aire frío y seco.
Según explica Maru Latournerie, Head of Product & Design de Colvin, en declaraciones para OKDIARIO, el chorro directo del aire acondicionado puede deshidratar rápidamente las hojas.
Por ello, aunque se utilice climatización para combatir el calor, las macetas deben mantenerse fuera de la trayectoria directa de la salida de aire. Una separación prudente permite refrescar la estancia sin someter a la planta a cambios bruscos y continuos.
¿Cómo afecta el calor extremo a las plantas de interior?
Cuando las temperaturas suben demasiado, las plantas pueden reducir su ritmo de crecimiento para conservar recursos. El primer indicio suele aparecer en el follaje: hojas secas, amarillentas, caídas o con manchas pueden señalar que las condiciones ambientales no son las adecuadas.
Estos síntomas no siempre significan falta de agua. También pueden estar relacionados con un exceso de riego, una exposición solar demasiado intensa o una humedad ambiental baja. Antes de aumentar la frecuencia de riego, conviene revisar varios factores: ubicación, temperatura, ventilación y estado real del sustrato.
Plantas de interior más resistentes al calor
La elección de la especie también puede facilitar el mantenimiento durante el verano. Algunas plantas toleran mejor las altas temperaturas y los ambientes secos que otras. Éstas son algunas de las más destacadas:
- Cactus y suculentas: almacenan agua y soportan bien los periodos cálidos, aunque necesitan una ubicación adecuada y protección frente al sol directo más intenso.
- Yucas: son plantas resistentes y pueden adaptarse bien a interiores luminosos con temperaturas elevadas.
- Orquídeas: toleran temperaturas altas cuando disfrutan de buena ventilación y unas condiciones ambientales estables.
Cuidar las plantas de interior en verano no consiste únicamente en regarlas más. La clave está en adaptar su entorno: evitar el sol directo sobre los cristales, comprobar la humedad del sustrato, mantener una ventilación adecuada y alejarlas de los chorros de aire acondicionado.