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Olvida las trampas y los enchufes: la planta aromática relajante que además es un eficaz repelente natural contra los mosquitos en verano

Planta aromática, flora, curiosidades
Melisa. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0 / JoJan
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Los mosquitos son uno de los grandes inconvenientes del verano, sobre todo cuando las altas temperaturas obligan a mantener las ventanas abiertas.

Frente a los insecticidas y las trampas eléctricas, hay plantas aromáticas que pueden convertirse en una ayuda natural para el hogar. Una de ellas es la melisa, una especie mediterránea con un característico aroma a limón y usos tradicionales.

Melisa para ahuyentar mosquitos: una planta aromática fácil de cultivar

La melisa (Melissa officinalis) es una planta perenne de la familia de las lamiáceas, la misma a la que pertenecen la menta y el romero. También recibe nombres como limoncillo o toronjil y destaca por sus hojas verdes, dentadas y muy aromáticas. Al frotarlas desprenden un intenso olor cítrico.

Ese perfume es uno de sus principales atractivos en verano. La melisa se utiliza tradicionalmente como planta que ayuda a mantener alejados a determinados insectos.

Además, la melisa posee una larga tradición de uso en infusión. Sus hojas se han empleado para favorecer la relajación y el descanso, por lo que puede encajar bien en un rincón verde pensado para desconectar al final del día.

La planta puede alcanzar alrededor de un metro de altura y tiene un crecimiento rápido. Durante los meses fríos puede perder la parte superior, pero vuelve a brotar en primavera.

Sus pequeñas flores blancas o rosadas, que aparecen en verano, producen néctar y resultan atractivas para las abejas y otros polinizadores.

Cómo cuidar la melisa en casa durante el verano

Es clave elegir bien su ubicación. La melisa agradece los espacios luminosos y la semisombra, aunque puede tolerar algunas horas de sol. En zonas muy calurosas conviene protegerla de una exposición intensa y prolongada, especialmente durante las horas centrales del día. También es recomendable resguardarla de los vientos fríos.

En cuanto al riego, necesita que el sustrato conserve cierta humedad, pero sin llegar a encharcarse. Los expertos de Hogarmania, recomiendan comprobar la humedad directamente en la tierra y regar cuando los primeros centímetros se hayan secado. En verano los riegos pueden ser más frecuentes y en invierno deben espaciarse.

El suelo debe retener cierta humedad y, al mismo tiempo, ofrecer drenaje. La Melissa officinalis puede cultivarse en distintos tipos de suelo siempre que exista humedad y drenaje adecuados.

Si se planta directamente en el jardín, conviene vigilar su expansión, ya que puede crecer con rapidez. En una maceta resulta más sencillo controlar su tamaño y, además, es una opción práctica para terrazas, patios o alféizares.

Otros usos y cuidados de la planta

La melisa también puede podarse después de la floración para favorecer nuevos brotes y mantener una forma más compacta. Para multiplicarla existen varias opciones, entre ellas las semillas, los esquejes y la división de matas.

Su uso tradicional va más allá del jardín. La Agencia Europea de Medicamentos reconoce las hojas de melisa como un producto vegetal que puede emplearse, sobre la base de su uso tradicional, para aliviar síntomas leves de estrés y ayudar a dormir. Y tú, ¿qué plantas tienes en casa?

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