Ni geranios ni rosales: la mejor planta exterior para sembrar durante el verano en España por su enorme resistencia al calor
Continuamente se repite la misma escena en jardines y terrazas de toda España: geranios y rosales recién plantados que, apenas llega agosto, empiezan a marchitarse bajo el sol directo por mucho que se rieguen a diario. Y sí, son plantas bonitas, pero el verano español, cada año más largo y más intenso, las pone a prueba constantemente.
Frente a esa lucha desigual contra el calor, nos topamos ante una alternativa mucho más resistente y con muchos menos cuidados: las suculentas y los cactus, las mejores plantas de exterior para sembrar durante los meses de más calor en España, capaces de sobrevivir a temperaturas que dejarían secas a la mayoría de las flores de toda la vida.
Suculentas y cactus, las plantas de exterior que mejor aguantan el sol directo
Tanto las suculentas (géneros como Sedum, Crassula, Kalanchoe o Echeveria) como los distintos tipos de cactus comparten una característica que las hace prácticamente inmunes al calor extremo: han evolucionado durante millones de años en climas desérticos y áridos, donde el agua escasea y el sol golpea sin descanso durante buena parte del día.
Esa historia evolutiva es la que ahora las convierte en la opción preferida para terrazas, balcones y jardines que reciben sol directo durante muchas horas.
¿Por qué estas plantas soportan el calor mejor que cualquier otra?
El secreto está en un proceso llamado fotosíntesis CAM (de las plantas crasuláceas), una estrategia que estas especies han desarrollado para minimizar la pérdida de agua incluso en pleno proceso de fotosíntesis.
A diferencia de la mayoría de las plantas, que abren sus estomas (los diminutos poros de las hojas) durante el día para intercambiar gases, los cactus y las suculentas los abren de noche, cuando la temperatura baja y el aire está más húmedo.
Durante esas horas absorben dióxido de carbono y lo almacenan en forma de ácidos en su interior, para utilizarlo al amanecer, cuando el sol ya calienta con fuerza, sin necesidad de mantener los poros abiertos y sin perder apenas agua por evaporación.
A esa estrategia se suman otras adaptaciones físicas: tejidos gruesos capaces de almacenar grandes cantidades de agua, una cutícula exterior más resistente que reduce la evaporación y, en el caso de los cactus, espinas que, además de protegerlos de depredadores, reducen la superficie expuesta directamente al sol.
El resultado es una planta diseñada, literalmente, para sobrevivir donde otras se rinden.
Cuidados básicos para mantenerlas sanas todo el verano
Precisamente por esa capacidad de almacenar agua, el mayor error al cuidar suculentas y cactus no es regar poco, sino regar demasiado.
Lo recomendable es un riego muy esporádico, dejando que la tierra se seque por completo entre un riego y el siguiente, ya que el exceso de humedad en las raíces es mucho más peligroso para estas plantas que la falta de agua.
El sustrato, además, debe ser siempre bien drenante, y las macetas necesitan agujeros en la base para evitar que el agua se quede estancada.
En cuanto a la exposición, ambas soportan sin problema el sol directo durante muchas horas al día, algo que las hace perfectas para las terrazas más castigadas por el calor, donde otras plantas ni siquiera llegarían a sobrevivir el verano.
Otras plantas que también aguantan bien el calor extremo
Si se busca variar un poco más allá de suculentas y cactus, existen otras opciones que comparten esa misma resistencia al calor. El agave, con su aspecto escultural, tolera bien tanto el viento como las temperaturas más altas y necesita riegos muy ocasionales, todavía más reducidos en invierno.
Las palmeras de tipo abanico, como la Washingtonia robusta o el palmito (Chamaerops humilis), aportan un aire más tropical y solo necesitan que la superficie del sustrato se seque entre riego y riego.
Y la sansevieria, muy popular como planta de interior, también se adapta perfectamente al exterior, tolerando tanto el sol directo como la sombra parcial sin apenas mantenimiento.
Combinando varias de estas especies, es posible tener un jardín o una terraza verde durante todo el verano sin la batalla constante contra el calor que suponen los geranios, los rosales o cualquier otra planta pensada para climas mucho menos extremos que el español.