Así es el día a día de Noah Higón: lleva años conviviendo con 7 enfermedades
La joven ha construido una comunidad en redes sociales, donde muestra cómo es su día a día

Noah Higón, una de las jóvenes más reconocidas en la divulgación sobre patologías poco frecuentes, ha vuelto a abrir su intimidad en redes sociales. En esta ocasión, no ha sido para hablar de logros ni de superación, sino para mostrar la cara menos amable de su historia: el cansancio acumulado tras años de citas médicas, hospitales y sustos que se suceden sin apenas descanso. Con 27 años, dos carreras universitarias y un máster a sus espaldas, Higón se ha ganado un espacio como referente para quienes conviven con enfermedades invisibles. Su cuerpo, sin embargo, arrastra un historial complejo: un implante coclear, la ausencia de uno de sus riñones y hasta siete diagnósticos distintos que marcan su día a día desde hace tiempo.
Un cansancio que viene de muchos sitios
En su última publicación, la joven ha admitido que no logra identificar con exactitud el origen de su malestar actual, aunque intuye que tiene que ver con el desgaste que arrastra desde hace años. Describe una rutina marcada por la sensación de tener que afrontar, una tras otra, nuevas pruebas y contratiempos médicos, como si nunca hubiera un punto final.
Lejos de que todo quede ahí, reconoce que, en muchas ocasiones, ha preferido aparentar normalidad antes que detenerse a explicar todo lo que hay detrás de cada jornada. Deja claro que esa capacidad de seguir adelante nunca ha sido el problema. De hecho, dice que ese esfuerzo constante también cansa, aunque no siempre se note desde fuera.
Este post realizado en redes sociales avanza hacia un terreno más íntimo, puesto que la joven llega a expresar el deseo de desconectar por completo, incluso de sí misma, aunque sea solo durante un rato. No pide que le recuerden todo lo que ha logrado superar hasta ahora; asegura tenerlo bien presente, como una huella que lleva consigo de forma permanente.
El derecho a no estar siempre bien
Más allá del relato de su cansancio, Higón reivindica algo que va más allá de su caso concreto, como es el derecho a sentirse mal sin que eso suponga una traición a la imagen de fortaleza que suele proyectar. La joven explica que, junto a la versión que siempre logra levantarse, también existe otra, más vulnerable, que a veces se rompe, se aísla o simplemente llora sin necesidad de encontrar una moraleja al final del día.
Cierra su mensaje con una imagen que resume el tono de la reflexión, hablando de un auténtico «golpe» anímico que la ha dejado en el suelo por un momento. Aun así, no falta la nota de esperanza: pese a reconocer que hoy no es un buen día, se muestra convencida de que volverá a levantarse, como ya ha hecho en tantas otras ocasiones.
Siete diagnósticos conviven con Noah Higón
La reflexión llega después de años en los que Higón ha utilizado su visibilidad para explicar en qué consisten las patologías que padece. Entre ellas figuran el síndrome de Ehlers-Danlos, que afecta al tejido conectivo y puede alterar articulaciones y otros tejidos del cuerpo, y el síndrome de Wilkie, provocado por la compresión del duodeno por parte de la arteria mesentérica superior.
A estos se suman el síndrome del Cascanueces, vinculado a la compresión de la vena renal izquierda, el síndrome de compresión de la vena cava inferior, el síndrome de May-Thurner, el síndrome de Raynaud y la gastroparesia. Un conjunto de diagnósticos que, según ella misma ha explicado en distintas ocasiones, conviven entre sí y complican tanto su día a día como el abordaje médico de cada uno de ellos.
Con publicaciones como esta, Noah Higón continúa apostando por visibilizar no solo los diagnósticos en sí, sino también el desgaste emocional que a menudo queda en un segundo plano cuando se habla de enfermedades crónicas y poco frecuentes.