Marisco

En esta pequeña aldea marinera rodeada de hórreos se come el mejor marisco de Galicia

marisco de Galicia
Blanca Espada

Cuando se piensa en Galicia, siempre nos viene a la mente el que sea una de las Comunidades Autónomas con la mejor gastronomía de España, especialmente en lo que respecta al marisco. La región ha sabido convertir su cocina en uno de sus mayores orgullos, una mezcla de producto excepcional, tradición y técnicas que se han ido refinando sin perder la esencia marinera. De hecho, entre la enorme variedad de pueblos y ciudades donde se puede comer de maravilla, elegir un lugar concreto no siempre es tarea fácil, pero lo cierto es que sí que hay uno del que se suele decir que tiene el mejor marisco de galicia.

La proyección turística de Galicia siempre ha ido de la mano de sus restaurantes y de sus materias primas, desde los mariscos de ría hasta los pescados recién descargados en los puertos. Todo esto ha provocado que muchos viajeros centren parte de su visita en descubrir sabores locales y rincones donde el tiempo parece ir a otro ritmo. Y como decimos, dentro de ese mapa gastronómico aparece Combarro, una aldea marinera que mantiene intacto su encanto y cuya estampa más reconocida, con sus hórreos alineados frente al mar, es sólo el comienzo. Aquí, el buen comer forma parte del día a día, y quienes se acercan por primera vez descubren enseguida que el marisco sabe diferente, mucho más fresco, más directo, más vinculado a la vida del lugar y perfecto para disfrutar de una buena comida, y de una jornada inolvidable.

La aldea dónde se come el mejor marisco de Galicia

Antes de hablar de restaurantes concretos en los que comer el mejor marisco de Galicia, conviene detenerse un momento en el propio entorno. Combarro, perteneciente al concello de Poio, está a menos de 30 minutos de Vigo y conserva uno de los cascos históricos más singulares de la región. Sus calles de piedra, las casas tradicionales y los hórreos que parecen flotar sobre la ría convierten la visita en una experiencia visual que acompaña, y eleva, cualquier comida. No es casualidad que su conjunto histórico esté protegido desde 1972 y se considere uno de los mejores ejemplos de aldea marinera gallega por lo que al margen de lo que puedas comer en este pueblo, no puedes perderte su visita.

Pero si hablamos, o nos centramos, en la gastronomía, la relación de sus vecinos con el mar también explica la calidad del producto. Aquí es habitual encontrar mejillones recién sacados de las bateas, almejas finas, navajas, berberechos o pescados que llegan directamente del puerto a la cocina en el mismo día. Esa frescura es lo que marca la diferencia y se nota tanto en los platos más tradicionales como en aquellos que incorporan técnicas actuales sin perder el respeto al producto.

Restaurantes contemporáneos y también los más tradicionales

Entre las propuestas modernas que combinan creatividad con raíces locales, destacan restaurantes como Evoca o Tintanegra, donde la cocina gallega adquiere una mirada más contemporánea sin apartarse de los sabores reconocibles. En ambos casos, el marisco y los pescados de ría son los grandes  protagonistas y se presentan con elaboraciones cuidadas, pensadas para quienes buscan una experiencia gastronómica completa.

Ahora bien, si el objetivo es sentarse en un lugar de corte más tradicional, con platos directos y elaborados como siempre se ha cocinado en Galicia, O Bocoi es una parada segura. Su carta se apoya en recetas clásicas y en un marisco que depende, día a día, de lo que la ría ofrezca. Es uno de esos locales donde la cocina sabe a casa y donde cada plato mantiene ese punto sencillo pero contundente que identifica a Galicia. Otra opción más íntima es A Codia, que apuesta por una carta corta y guisos marineros ideales para un día de lluvia o para quienes prefieren una comida de sabor más reposado.

Para quienes priorizan las vistas sin renunciar a una buena mesa, el restaurante Chill Out es una alternativa muy recomendable. Sus platos son sencillos, centrados en raciones tradicionales y pescados a la plancha, pero lo que realmente distingue a este local es la panorámica abierta a la ría, perfecta para una comida sin prisas.

Todas estas recomendaciones que nos llegan desde el portal Viajar, destacan no sólo por su comida sino por la autenticidad del entorno y la calidad del producto local. Por eso, esta selección no es casual: responde a criterios de cercanía con el mar, frescura, tradición bien cuidada y una experiencia que combina cocina y paisaje.

Combarro, en conjunto, se convierte así en uno de los lugares donde mejor se entiende la gastronomía gallega. Lo que llega al plato no es solo un marisco excelente, sino una forma de vida ligada al mar, a las mareas y a una tradición que se mantiene viva gracias a los vecinos que continúan trabajando y cuidando su entorno.

 

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