Sánchez dinamita la cooperación en terrorismo, inmigración y energía con Argelia por rendirse a Marruecos

Sánchez Argelia
Pedro Sánchez y Mohamed VI, en Rabat.

La decisión de Argelia de suspender de «inmediato» el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España, firmado el 8 de octubre de 2002, por su «injustificable» apoyo al plan de autonomía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental tiene numerosas implicaciones. El tratado afecta a cuestiones de cooperación en el ámbito económico, de la defensa o la inmigración, entre otras muchas, y vertebra la relación entre ambos países.

En un comunicado, el departamento de José Manuel Albares ha lamentado este anuncio y «reafirma su compromiso pleno con el contenido del Tratado y los principios». «El Gobierno de España considera a Argelia un país vecino y amigo y reitera su plena disponibilidad para seguir manteniendo y desarrollando las especiales relaciones de cooperación entre los dos países, en beneficio de ambos pueblos», han manifestado

Energía

Las relaciones bilaterales entre ambos países están ancladas en el mencionado tratado, en vigor desde 2005. Así, se determina, por ejemplo, que se «fomentarán e impulsarán los contactos entre los sectores productivos y de servicios de ambos países, así como los proyectos de inversión y las sociedades mixtas» y que «se prestará especial atención a los proyectos de infraestructura, particularmente en los campos de la energía, obras públicas y viviendas, transportes y comunicaciones, pesca marítima, protección del medio ambiente y gestión de recursos naturales».

Según el registro de inversiones de España, el stock de inversiones españolas en Argelia entre los años 1993 y 2019 alcanzó los 434 millones de euros. Argelia ocupa el puesto 57 de países en los que España invierte, según Exteriores. Existen casi tres centenares de proyectos mixtos hispano-argelinos en sectores muy diversos como el agroalimentario, embalaje metálico, mármol, industria jabonera, papel y celulosa, telas asfálticas, pesquero, químico, transformaciones plásticas o farmacéutico, entre otros. Las importaciones suponen un volumen de 50.000 millones de dólares y las exportaciones, de 40.000.

En 2021, España importó desde Argelia el 42,7% del gas que consumió. De esta forma, fue el principal país que aprovisionaba de gas a nuestro país, aumentando incluso en 16 puntos porcentuales en relación a 2020.

En defensa, el tratado promueve la cooperación entre sus Fuerzas Armadas, mediante intercambios y cursos de formación. También se fomenta la colaboración en «sectores agrarios, pesqueros y agroalimentarios, lucha contra la desertización y gestión de recursos hídricos», la «protección medioambiental y lucha contra la contaminación», la salud, el turismo, el «aprovechamiento racional de la energía y energías renovables», la formación profesional, el desarrollo social y empresarial y cualquier otra que se acuerde.

En educación, se fomenta «el intercambio de estudiantes, profesores e investigadores universitarios, así como el de documentación científica y pedagógica». El tratado incluye el blindaje a la enseñanza de la lengua y de la civilización españolas en Argelia y árabes en España, así como a la creación y funcionamiento de centros culturales en sus respectivos territorios.

El acuerdo afecta también a la cooperación jurídica en materia civil, mercantil, penal y administrativa entre las respectivas Administraciones públicas e instituciones judiciales. Así, se determina la cooperación en los ámbitos consular, de intercambios humanos y de circulación de personas. Ambas partes se comprometen a asegurar unas condiciones adecuadas de estancia y de trabajo de las comunidades española y argelina en los países respectivos.

Terrorismo

Otro de los aspectos fundamentales es el terrorismo. De acuerdo al tratado, ambos países se comprometen a «velar por asegurar la fluidez de los intercambios humanos y de la circulación de personas entre ambos países» y a «profundizar su cooperación en materia de control de los flujos migratorios y de lucha contra el tráfico de seres humanos», así como «en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y el tráfico de estupefacientes». También se refuerza la «colaboración bilateral» en cuanto a la lucha contra el terrorismo a nivel transnacional.

Con todo el Congreso en contra, Sánchez ha reafirmado este miércoles su apoyo al plan anexionista de Marruecos sobre el Sáhara, liquidando así la reclamación saharaui de decidir su propio futuro mediante un referéndum de autodeterminación, como recoge Naciones Unidas.

Argelia ya había tomado medidas tras conocerse, en marzo, el giro histórico de Pedro Sánchez sobre el Sáhara y llamó a consultas a su embajador, además de restringir la venta de gas.

«Las autoridades españolas han emprendido una campaña para justificar la posición que han adoptado sobre el Sáhara Occidental, una violación de sus obligaciones legales, morales y políticas como poder administrativo del territorio [saharaui] que pesan sobre el Reino de España», han señalado fuentes oficiales argelinas.

Fuentes del PP han advertido que la ruptura del tratado «es un agravamiento más de la relación con Argelia» que afectará a «todos los asuntos de la relación bilateral» con este país, especialmente comerciales y energéticos, donde «la posición de España ha ido retrocediendo». «Lo peor que puede suceder es que España tenga problemas con todos los vecinos», han incidido.

El vicesecretario de Institucional del PP, Esteban González Pons, ha asegurado que la decisión de Argelia de suspender su tratado de amistad con España se debe a la «política individualista, tramposa y errática» de Sánchez en el Magreb.

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