Noelia, pastelera de 33 años, llegó a tener 15 trabajadores: «Ahora trabajo sola, gano el doble y estoy mejor que nunca»
Noelia Tomé, pastelera de 33 años, es el ejemplo de cómo un cambio de enfoque puede redefinir por completo un negocio. Luego de llegar a tener hasta 15 trabajadores en su pastelería, la joven ha decidido volver a trabajar prácticamente sola y ha logrado duplicar sus ingresos y asegura estar en el mejor momento de su vida, tanto a nivel personal como laboral.
La historia de Noelia refleja una realidad común entre muchos emprendedores: crecer no siempre significa ganar más ni vivir mejor. La pandemia del Covid marcó un punto de inflexión que la llevó a replantearse su negocio, abandonar el modelo tradicional y apostar por una estructura más pequeña, flexible y alineada con el estilo de vida que quería.
Sus inicios como pastelera y la apertura de su primera cafetería-pastelería
Noelia creció rodeada de harina, hornos y mostradores. Sus padres regentaron durante años una panadería-pastelería en Barcelona, por lo que el mundo de la repostería siempre formó parte de su día a día. Tras ocho años trabajando por cuenta ajena en una pastelería, decidió dar el salto y emprender su propio proyecto.
Con solo 24 años fundó Noelia Bakery, una cafetería-pastelería en Viladecans. Desde el inicio, el concepto estaba claro: producción artesanal y control total del proceso. El negocio empezó a funcionar rápido y el crecimiento fue casi inmediato, lo que la llevó a contratar personal para poder asumir la demanda.
Uno de los factores clave en ese despegue fue el uso de las redes sociales. Desde el primer momento, Noelia y su equipo entendieron que eran una herramienta potente para dar visibilidad al negocio. Entre 2016 y 2020, la pastelería no dejó de crecer y llegó a contar con seis personas trabajando de forma estable.
La pandemia, el crecimiento acelerado y la pérdida de control
La llegada del Covid lo cambió todo. El negocio se adaptó a los pedidos online y a la venta de desayunos a domicilio con productos artesanos. La respuesta fue inmediata: en algunos momentos llegaban a preparar entre 40 y 50 desayunos diarios. Ese aumento de trabajo implicó ampliar el equipo hasta contar con varios pasteleros y buscar un obrador más grande.
La decisión de abrir un nuevo espacio fue, según reconoce la propia Noelia, uno de los grandes errores. Aunque el nuevo local estaba cerca, ya no podía estar presente en ambos sitios. La falta de control y la complejidad de gestionar dos espacios a la vez comenzaron a pasar factura.
Por qué facturar 500.000 euros no se tradujo en beneficios reales
El último año antes de traspasar el negocio, la pastelería facturó alrededor de 500.000 euros. Sin embargo, el beneficio real apenas alcanzaba entre 15.000 y 20.000 euros. Los costes de personal y de materia prima absorbían casi todo lo ingresado.
Para Noelia, el desequilibrio era evidente: se movía mucho dinero, pero no se ganaba de verdad. El estrés constante y la sensación de que el negocio se le había quedado grande fueron determinantes para tomar una decisión difícil: traspasar la pastelería.
Redes sociales y un nuevo modelo de negocio
Durante la pandemia, Noelia empezó a dedicar más tiempo a crear contenido en redes sociales y a construir una comunidad propia. Ahí descubrió que el canal online funcionaba muy bien y que, además, requería mucha menos estructura.

Entendió que no necesitaba un punto físico con personal atendiendo al público. Ella misma podía mostrar el producto, captar clientes y vender directamente. Tras cerrar la cafetería, redefinió el negocio: dejó de hacer desayunos, se quedó con una estructura mínima y se centró en las tartas personalizadas, que ofrecían mayor margen de beneficio.
Conocida en redes como @bakerybynoelia, Noelia basa su contenido en la cercanía y el valor: recetas, trucos, procesos y su día a día como pastelera. En fechas clave como San Valentín, Navidad o el Día de la Madre, lanza campañas muy concretas, con unidades limitadas, que se agotan rápidamente.
Gracias a la experiencia acumulada, ahora planifica mejor los picos de trabajo y solo contrata apoyo puntual cuando la demanda lo requiere. El resultado es un negocio más controlado, rentable y compatible con su bienestar personal.