Deuda Cataluña

Esta es la deuda que se ‘perdona’ a cada autonomía y el criterio de Hacienda para hacerlo

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Blanca Espada

En un contexto en el que la gestión de la deuda pública sigue siendo un tema crucial para la economía española, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha anunciado una medida que, a primera vista, puede parecer equitativa pero que en la práctica genera desigualdades. La quita de deuda se presenta como un instrumento para aliviar la carga financiera de las comunidades autónomas, pero su diseño, basado en criterios que datan de la crisis de 2012, beneficia de forma diferenciada a regiones como Cataluña y Andalucía, dejando a Madrid en una situación relativamente desventajosa. A continuación, desglosamos los detalles de este mecanismo y analizamos sus implicaciones.

La idea central de la medida es distribuir la condonación de deuda en función de la población de cada comunidad. Esto significa que, aunque el monto absoluto de deuda se mantenga, el impacto real sobre la carga financiera varía según el número de habitantes. En esencia, las comunidades con más población y, por ende, mayor deuda total, reciben un mayor alivio en términos absolutos. No obstante, el sistema se estructura en tres fases que introducen matices y diferencias importantes.

La deuda que se ‘perdona’ a cada autonomía

La lógica detrás deL criterio de tres fases que va a seguir Hacienda para esta quita de deuda es ofrecer un alivio que, en teoría, se ajusta a la capacidad contributiva de cada región. No obstante, este mismo mecanismo se convierte en un arma de doble filo, ya que favorece a las comunidades con una mayor deuda inicial y penaliza a aquellas que ya mantenían una situación relativamente equilibrada. Por ello, regiones como Cataluña y Andalucía acaban beneficiándose en mayor medida, mientras que Madrid, con una deuda menor, ve reducido el impacto de la medida en términos relativos.

Las tres fases de la quita de deuda

El sistema anunciado se divide en tres fases o escalones, cada uno con criterios específicos que determinan el grado de condonación:

Fase 1: en esta etapa, la quita se calcula como una proporción fija de la deuda total, basándose en el número de habitantes. En apariencia, este método pretende ser justo y equitativo, ya que reparte el beneficio de manera uniforme en términos absolutos. Sin embargo, al reducir el monto de deuda sin ajustar proporcionalmente el número de habitantes, se altera la relación deuda/habitante. Es decir, si una comunidad pasa de tener 100 unidades de deuda a 50, la proporción de deuda por habitante se incrementa, lo que se refleja en un cambio del porcentaje que puede llevar a cruzar un umbral crítico.

Fase 2: el sistema establece que cuando la relación de deuda por habitante supera el 19,3%, se activa una segunda fase de condonación. Esta etapa tiene como objetivo ajustar aquellas comunidades que, a pesar de recibir la medida en la Fase 1, mantienen una proporción de deuda relativamente alta. Con este mecanismo, se consigue un alivio adicional para aquellas regiones que, en términos relativos, se encuentran en una situación más comprometida. No obstante, este escalón resulta especialmente beneficioso para comunidades como Cataluña, que, por su nivel de deuda y población, accede a un mayor descuento.

Fase 3: la última fase introduce dos ajustes clave:

  • Corrección por infrafinanciación: algunas comunidades reciben históricamente menos recursos de los que aportarían en función de su PIB y crecimiento demográfico. Este ajuste, que supone un coste significativo para el Estado, se aplica para compensar a aquellas regiones que han sufrido esta desventaja estructural. En particular, Andalucía se posiciona como uno de los grandes beneficiados, lo que tiene implicaciones tanto económicas como políticas, especialmente de cara a las próximas elecciones autonómicas.
  • Premio por esfuerzo fiscal: el segundo ajuste se dirige a aquellas comunidades que han logrado aumentar el IRPF entre 2010 y 2022. Según la ministra, esta medida reconoce el esfuerzo fiscal que supuso incrementar este impuesto para mejorar la situación presupuestaria y fiscal. Sin embargo, aplicar este incentivo en la Fase 3 evita que las regiones con menor deuda, pero que hayan adoptado medidas similares, se beneficien de manera desproporcionada. Este criterio beneficia de forma notable a Cataluña, que ha experimentado un incremento considerable en el IRPF en ese período.

En cifras, así es como queda la quita de deuda por comunidades:

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Condonación de deuda ajustada por habitante y CCAA.

El diseño de esta quita de deuda, lejos de ser una solución universalmente equitativa, se muestra como un instrumento de política económica que favorece a determinadas comunidades. Mientras que en términos absolutos todas reciben un alivio, el impacto relativo varía considerablemente.

De este modo, Cataluña y Andalucía salen ganando, tanto por el alto volumen de deuda como por la aplicación de los ajustes adicionales. Castilla-La Mancha, por el contrario, se posiciona como la región que recibe la mayor condonación de deuda por habitante en España, lo que evidencia las diferencias en el reparto.

En cambio, Madrid, al tener una deuda menor y no cruzar ciertos umbrales críticos, se ve en desventaja, ya que su carga financiera no se alivia en la misma proporción que la de otras comunidades.

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