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Los bancos aprovechan las caídas del precio y vuelven a comprar deuda española por casi 4.700 millones

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Las sedes de los cinco grandes bancos españoles.

Los bancos españoles compraron deuda nacional por casi 4.700 millones en febrero, según datos del Tesoro Público, con lo que se rompe una tendencia que se inició en marzo de 2021, la de reducir la tendencia de letras y bonos del país. Las compras coinciden con el aumento de la rentabilidad -y la caída de los precios- de estos activos en un contexto de elevada inflación y subida de tipos por parte de los bancos centrales.

Según las mismas cifras, los bancos españoles poseían en enero 140.673 millones en deuda patria, una cuantía que se incrementó hasta los 145.354 a cierre de febrero, los últimos datos disponibles del organismo dependiente del Ministerio de Economía. Son, por tanto, los terceros mayores tenedores -con el 12,42% del total-, sólo por detrás de los no residentes (501.619 millones, el 42,87%) y del BCE (394.116 millones, el 33,69%)

La deuda española en mano de los bancos del país alcanzó máximos en 2014, cuando llegó a superar los 224.400 millones. A partir de ahí, se fue reduciendo año a año, hasta que en 2020 estalló el coronavirus y las entidades apoyaron con sus compras las distintas emisiones realizadas en un contexto de elevada incertidumbre economía. Ese año, la deuda en sus manos cerró en 165.244 millones.

Parte del negocio de los bancos viene de la gestión de las carteras de renta fija, dentro de las cuales se engloba la cartera ALCO, que son carteras que se utilizan para las coberturas del margen de intereses a movimientos de tipos. “Hay momentos, en función de cómo esté la renta fija, que las entidades optan por reducir dichas carteras (en su mayoría constituidas en mayor proporción por deuda soberana española) vendiendo los bonos y haciendo plusvalías. Y en otras ocasiones las aumentan, comprando más deuda”, explica Nuria Álvarez, analista de Renta4.

El bono español, en máximos de 2015

“Ahora con el repunte de TIRes se aumenta esa tenencia. Todo se basa en la estrategia de gestión del momento”, apunta. El rendimiento de la deuda española a diez años registra nuevos máximos anuales casi en cada sesión, al alcanzar niveles no vistos desde julio de 2015. Ronda ya el 2,3%, después de que la semana pasada tanto la Reserva Federal como el Banco de Inglaterra decidieran subir sus tipos de interés.

El interés del bono alemán, considerado el más seguro en Europa, supera el 1,1%, niveles que no registraba desde mayo de 2014; mientras que el estadounidense al mismo plazo se mantiene sobre el 3%, una cota que no superaba desde noviembre de 2018.

Desde el propio sector reconocen que han vuelto a poner el ojo en la deuda soberana. “Las carteras de bonos tienen efecto en margen de intereses, si el rendimiento sube, la contribución al margen de intereses subirá (siempre y cuando no se reduzca el tamaño). Por otro lado, la tenencia de deuda pública también tiene efectos sobre el capital, si las TIRes suben la aportación al capital es menor porque las plusvalías latentes se reducen”, explica también Álvarez.

Más subastas antes de que el BCE suba tipos

El alza continuada de la rentabilidad de la deuda está provocando que el Tesoro tenga que pagar más por financiarse en el mercado, y aunque el coste medio de la que ya está en circulación se sitúa en el 1,55%, nuevo mínimo histórico, el coste medio de las nuevas emisiones ha dejado de ser negativo, y alcanzó el 0,39% a cierre de marzo.

El pasado 3 de mayo, España colocó 5.011 millones de euros en letras a seis y doce meses que, en el último caso, se adjudicaron a un interés marginal positivo, algo que no ocurría desde abril de 2020.

Asimismo, el día 5 de mayo, el Tesoro vendió otros 5.065,76 millones de euros en bonos y obligaciones a distintos plazos y en todos los casos, aumentó el interés que paga por estos títulos. Ante las expectativas de alza de tipos por parte del BCE, España está acelerando las emisiones de deuda. El próximo 10 de mayo volverá al mercado con una subasta de letras a tres y nueve meses, a la que seguirá una emisión, el 19 de mayo, de bonos y obligaciones a largo plazo.

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