Fusiones bancarias

El Banco de España alerta: el entramado judicial que rodea a Torres dificulta la fusión de BBVA y Sabadell

BBVA Sabadell
Carlos Torres y Francisco González.
  • C. Cuesta y E. Segovia

El panorama financiero español se ha agitado con las conversaciones de fusiones bancarias. Pero una de las posibles operaciones se ha encontrado con un obstáculo: la de BBVA y Sabadell. El Banco de España ha alertado de un problema jurídico que genera inquietud en el mercado. La Audiencia Nacional imputó en 2019 a Francisco González por el caso Villarejo y las informaciones y hechos que se desvelen en ese proceso pueden acabar afectando al actual presidente de BBVA, Carlos Torres, que incluso tendría que dimitir en caso de ser imputado. Y Torres, tanto por edad como por peso del banco en la operación cuenta con todas las papeletas para ser el presidente de la entidad fusionada.

Fuentes judiciales no descartan un proceso judicial complicado con alumbramiento de información sensible sobre la labor de Francisco González. Una espada de Damocles que preocupa mucho a los supervisores bancarios, tanto al Banco de España como al BCE, según fuentes conocedoras de la situación. Las acusaciones (compuestas por el ex presidente de Sacyr, Luis del Rivero, por Carlos Arenillas, ex CNMV, y por el ex ministro del PSOE Miguel Sebastián) tienen en el punto de mira a Carlos Torres, así como también del ex director de comunicación de BBVA, ex director de comunicación de la Casa Real y ex periodista de El País, Javier Ayuso.

Y eso implica que toda acusación que se lance puede repercutir, no ya sólo en el actual BBVA, sino en un gran gigante financiero como sería el futuro BBVA y Sabadell, cuyas conversaciones preliminares adelantó OKDIARIO. Lo cual convierte a la inseguridad judicial en un factor de mayor riesgo aún. Especialmente, cuando la economía española se sumerge en un profundo fango de recesión económica tras la pandemia.

Hay que recordar que una de las claves de la potencial fusión es precisamente la ganancia de peso económico y financiero del futuro banco para tener la fuerza suficiente como para sortear cualquier situación. Es decir: ganar tamaño para aumentar su seguridad. Y si, en ese objetivo, se cruza algo que lo puede entorpecer, diluiría uno de los objetivos del matrimonio bancario.

La Fiscalía se inclina por perseguir a Torres

Los supervisores saben igualmente que Torres (con 54 años) plantearía un relevo generacional en la negociación de la fusión ante un Josep Oliu (de 71 años y presidente del Sabadell). Según fuentes al tanto de las conversaciones, la idea es que Oliu se jubilaría e incluso podría hacer lo mismo su número dos, Jaume Guardiola, que en la actualidad cuenta con 63 años, para dejar como consejero delegado al turco Onur Genç, que ocupa ese puesto actualmente en BBVA (en caso contrario, se le buscaría un área de responsabilidad relevante, como a José Sevilla en la fusión CaixaBank-Bankia).

Y, una vez más, el futuro judicial se plantea como una sombra de inestabilidad ante esa posibilidad. De hecho, este lunes la Fiscalía Anticorrupción se posicionó a favor de que declare Antonio Béjar, el único ex directivo del BBVA que ha reconocido irregularidades en el banco, en una pieza (la novena) que investiga si la entidad -ya bajo la presidencia de Torres- cometió irregularidades en al análisis interno (forensic) de su relación con Villarejo. La sospecha es que, en vez de ayudar a la justicia, BBVA utilizó esa investigación para tapar las actividades realizadas por el ex comisario por encargo suyo.

Este movimiento podría indicar que la Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, se inclina por perseguir a Torres en relación a Villarejo y no sólo a González. El testimonio de Béjar es clave para una posible imputación de Torres, ya que era el director general de riesgos de la entidad y es el único empleado de BBVA que se ha atrevido a declarar en contra del banco.

Si es imputado, Torres tiene que dimitir

Si Torres o el consejo de BBVA en pleno son imputados, las normas de idoneidad del BCE exigen su inmediata dimisión. En ese caso, se aplicaría el plan de sucesión de la entidad (todos los bancos tienen que tener previsto el relevo en la presidencia en estos supuestos), pero es innegable que se dificultaría enormemente la fusión con Sabadell e incluso podría descarrilar completamente la operación.

Y ahí es muy relevante el timing. Porque hay una gran diferencia entre que le imputen en breve antes de que avance las negociaciones o que suceda a medio plazo cuando ya se haya aprobado una fusión; encontrarse entonces con la salida forzada de Torres sería catastrófico.

No es la primera vez que los supervisores bancarios plantean la necesidad de aclarar cuanto antes el entramado judicial que rodea al BBVA de Francisco González, como premisa base para pasar a fortalecer a uno de los grandes bancos sistémicos españoles. Ahora, este planteamiento cobra más fuerza ante la operación de fusión con Sabadell.

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