Peter Shilton asegura que Diego jamás se disculpó por aquella trampa

El portero que encajó la ‘mano de Dios’ no perdona a Maradona ni después de muerto

Peter Shilton, el portero que encajó la mano de Dios de Maradona, no perdona al Pelusa ni después de muerto. En un artículo publicado en el Daily Mail, el ex portero internacional inglés recuerda la figura de Maradona pero no olvida ni perdona lo que ocurrió en México 86. «Lo que no me ha gustado es que nunca llegó a disculparse, nunca llegó a admitir que hizo trampas ni pidió perdón por ello. Me parece que era un tipo muy grande, pero alguien que nunca mostró deportividad», asegura.

En Inglaterra han tenido gestos de mal gusto, o al menos no han sido tan respetuosos como en el resto del planeta, tras la muerte de Diego Armando Maradona, como la portada de del Daily Star o el artículo en el Daily Mail de Peter Shilton, el portero que encajó aquel gol que ya es historia del fútbol.

Shilton reconoce en su artículo sentir tristeza por la muerte de Maradona, al que considera «el mejor jugador contra el que jamás me enfrenté», pero esa tristeza no le impide cargar carga contra Diego en su artículo por no pedir perdón por hacer trampas al anotar un gol con la mano. Así lo recuerda en ex portero de Inglaterra en su artículo:

Mi vida siempre ha estado muy vinculada a Maradona, aunque no de la forma en que me hubiese gustado, pero estoy muy triste por conocer la noticia de su muerte. Fue el mejor jugador contra el que jamás me enfrenté.

Aquel día del 86 en México, pensábamos que estábamos listos para hacerle frente. Era el partido más grande que muchos de nosotros habíamos jugado en nuestras vidas. No había ningún marcaje específico para pararle, solo queríamos controlar sus carreras, y, durante una hora, el plan nos funcionó, pero nadie podía imaginarse lo que iba a pasar a continuación.

¿Cómo podríamos? Saltó contra mí en un balón colgado y, sabedor de que no podría llegar con su cabeza, le dio un puñetazo para mandarla al fondo de la red. Una falta clara. Trampas. Mientras corría a celebrarlo miró atrás un par de veces a ver qué hacía el árbitro porque sabía lo que había hecho. Todo el mundo lo sabía menos el equipo arbitral. Eso nos sacó del partido y, poco después, le permitimos hacer una carrera para marcar el segundo. Sin el primero, no habría habido segundo.

Son tonterías, pero tonterías que llevan molestándome durante años, tampoco voy a mentir ahora. Lo que no me ha gustado es que nunca llegó a disculparse, nunca llegó a admitir que hizo trampas ni pidió perdón por ello. Me parece que era un tipo muy grande, pero alguien que nunca mostró deportividad.

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