Otero Lastres, directivo del Real Madrid: «Si hay algo más negativo para el fútbol que comprar árbitros, yo no lo conozco»
"El Real Madrid es el club más importante del s. XX y vamos por el mismo camino; este momento negativo será pasajero"
"El Gobierno hace concesiones a regiones que son claramente contrarias a la Constitución"
José Manuel Otero Lastres (Cee, 1947) advierte que hay gente que entra en el gobierno ya con una clara intención de robar. Lo dice sin bajar la voz y sin adornos. Catedrático, consejero del Tribunal de Cuentas y directivo del Real Madrid desde hace más de 20 años, este jurista gallego criado en la generación que construyó la democracia española ve cómo aquella entrega colectiva se ha ido convirtiendo, poco a poco, en lo contrario de lo que fue. Atiende a OKDIARIO orgulloso de su trayectoria en «el mejor club del siglo XX y del siglo XXI» y aprovecha para apoyar a Florentino Pérez: «El Madrid siempre ha sido un equipo ganador y volverá a serlo».
PREGUNTA: Acaba de presentar su nuevo libro La vida como préstamo. ¿Qué le llevó a escribirlo?
RESPUESTA: Fue casi una trampa que me tendí a mí mismo. Había prometido a mi editora entregarle mi sexta novela, pero sufrí un ictus a finales de 2023 y eso te descoloca el cerebro por completo. Me puse a escribir sin darme cuenta de que lo que producía no era lo que tenía que entregar. Fue mi hija mayor quien me abrió los ojos: «Papá, ¿pero tú te has leído esto?» Así que, mientras corregía la novela, publiqué esta recopilación de artículos de pensamiento que había escrito en ABC. Fue una salida lateral, pero honesta.
P: ¿Cómo ve el momento actual de España y el estado de sus instituciones?
R: Cuando se promulgó la Constitución yo tenía 28 años y no había vivido esos años en libertad. El cambio de régimen lo fue todo para mi generación. Fueron años maravillosos: las mejores personas llegaron a los cargos públicos y se construyó una democracia real con enorme esfuerzo. Pero luego llegaron otros con ideas distintas que no las están materializando a través de la Constitución, sino esquivándola con reformas paralelas. Eso me disgusta profundamente. La Constitución fue aprobada por más del 90% y sigue vigente. Hay que observarla, y si no se quiere, que se cambie por los cauces legales, a través del artículo 166, y que cada ciudadano diga claramente si está de acuerdo o no con un Estado plurinacional. Pero no por la puerta de atrás.
P: ¿Qué papel juega el Poder Judicial en este contexto?
R: El Poder Judicial nos está salvando. Vivimos, ya no bajo una partitocracia, sino bajo lo que yo llamo la partitadura: los partidos políticos tienen un poder descomunal, rigen y controlan prácticamente todo. Pero el Poder Judicial es independiente y hay jueces con un auténtico sentido de la justicia que fallan conforme a la ley. Estoy muy de acuerdo con lo que está haciendo el Poder Judicial actualmente. Es el contrapeso que nos queda.
P: ¿Se legisla hoy con menos calidad que antes?
R: Sí, directamente. Los profesores que yo tuve fueron juristas brillantes que luego ocuparon cargos políticos en los primeros años de la democracia. Dejaron leyes y sentencias de excelente calidad. Los políticos de hoy tienen muy poco que ver con los de entonces. Ha habido una caída enorme. Antes en una clase de cien alumnos aprobaban setenta u ochenta en junio y diez más en septiembre. Había filtros: el ingreso, el preuniversitario, la propia carrera. Ahora estudia mucha gente, pero poca sabe realmente estudiar. De cien alumnos, quizás quince son muy buenos y el resto tira a flojo.
P: Usted dio clase a los ex presidentes Zapatero y Rajoy. ¿Qué habilidades deberían mejorar los juristas de hoy?
R: Ahora hay buenos abogados, pero están recluidos en especialidades muy pequeñas del derecho, porque dominar incluso un área reducida ya es enormemente difícil. Los jóvenes que se esfuerzan y se dedican están bien preparados. El problema es que hay muchos otros que no llegan a trabajar en grandes despachos porque nunca los seleccionan, y con razón. La mediocridad existe, y el mercado la penaliza, aunque no siempre con la rapidez que debería.
P: ¿Cree que se ha perdido la ética en la política? ¿La corrupción actual es nueva o siempre ha existido?
R: En los primeros años de la democracia hubo una entrega real al proyecto del país. Sí hubo casos de corrupción, pero de otro nivel. Recuerde que uno de los detonantes de la caída de Felipe González fue que un hermano del vicepresidente hacía favores, pero favores pequeños. No había esta corrupción sistémica. Lo que me produce una enorme indignación es que hoy hay personas que entran en el gobierno con la clara intención de robar desde el primer día. Los ingresos públicos son de todos los españoles, los hemos aportado entre todos. Ver cómo algunos se los apropian deliberadamente me parece gravísimo. Lo que se cuenta ahora, lo del Mercedes y el Peugeot, los dos coordinados desde el principio… eso revela una intención previa y organizada. Es lo más negativo que puede ocurrirle a una democracia.
P: ¿Hay alguna medida urgente para frenar ese poder excesivo de los partidos?
R: Es muy difícil, porque estas estructuras se van cerrando sobre sí mismas hasta que mandan unos pocos con un poder enorme. Algunos partidos han hecho intentos de cambio, pero hasta ahora no han dado buenos resultados en general. Lo que sí veo con alarma son las concesiones que el Poder Ejecutivo está haciendo a ciertas regiones de España que son claramente contrarias a la Constitución. Si se quiere cambiar el modelo territorial, que se cambie de forma legítima, con una reforma constitucional real. Que cada español vote y decida. Pero no así.
P: Lleva más de veinte años como directivo del Real Madrid. ¿Qué significa para usted el club?
R: El Real Madrid es el club más importante del siglo XX, así lo reconoció la FIFA, y vamos por el mismo camino en el XXI. Es una institución magníficamente dirigida por Florentino Pérez y su equipo de profesionales. Este año no hemos tenido los resultados esperados, pero los años anteriores hablan por sí solos. Tenemos un presidente excepcional y confío en que este momento negativo sea pasajero. El Madrid siempre ha sido un equipo ganador y volverá a serlo.

P: ¿Cómo ve el fútbol actual con la irrupción de los estados como propietarios de clubes?
R: No es correcto que un Estado sea dueño de un club de fútbol. No es justo. Nosotros hemos crecido explotando nuestro patrimonio, trabajando el estadio Bernabéu para aumentar ingresos. Nada que ver con que un Estado aparezca y ponga 200 o 300 millones cuando los necesita. Eso rompe el equilibrio competitivo de forma brutal. Si siguen por este camino, será casi imposible igualarlo para los clubes que no tienen ese respaldo estatal.
P: El caso Negreira y la Superliga muestran al deporte cruzándose con los tribunales. ¿Qué le parece?
R: Me resulta sorprendente y muy doloroso. Yo había advertido durante años de ciertas tendencias arbitrales que favorecían a determinados clubes, pero lo achacaba a las presiones normales de dirigentes y presidentes de la Federación. Lo que nunca imaginé es que estuviera todo tan organizado: un club pagando sistemáticamente al vicepresidente del Comité de Árbitros. Si hay algo más destructivo para un deporte que la compra de árbitros, yo no lo conozco. Es lo peor que puede hacerse, y es lo que hicieron.
P: ¿Con qué aprendizaje se queda después de tantos años de trayectoria? ¿Qué transmitiría a los futuros juristas?
R: La clave es el equilibrio. Equilibrio personal, equilibrio familiar, equilibrio en las pasiones y en lo que uno se entrega. Si eres una persona equilibrada, tu espíritu siempre estará dispuesto a dar lo mejor de ti cuando lo necesites. Es difícil, porque los hombres tenemos muchas pasiones, pero de todas las cualidades que he observado en el ser humano, el equilibrio me parece la más valiosa. Fíjese en los gallegos: ni son grandes forofos de una cosa ni de la contraria. Siempre dicen «depende», y mientras lo dicen, están pensando. Eso, que parece una evasión, es en realidad sabiduría.