El lujo inmobiliario en la Costa Blanca ha alcanzado una nueva dimensión. Ya no se trata únicamente de comprar una villa con vistas al Mediterráneo, una piscina infinita o una parcela rodeada de jardines. Hay propiedades que juegan en otra liga, con extensiones de terreno extraordinarias y posibilidades de explotación que van mucho más allá de una residencia privada.