Los científicos en alerta: encuentran por primera vez en la historia éste microalga en España y da miedo
Científicos encuentran en el Mediterráneo, una microalga productora de toxinas que podrían ser peligrosas
Parecen algas normales y corrientes, pero son una especie invasora tóxica que destroza el fondo marino español
Los científicos no saben qué hacer: una de las peores especies invasoras del Atlántico es refugio de otros animales

Durante años, los científicos que trabajan en la costa mediterránea han ido anotando pequeños cambios que, aunque discretos, apuntaban a que algo se estaba moviendo en el ecosistema. Pero nada había levantado tantas preguntas como la última sorpresa encontrada frente a Dénia y Xàbia. Allí, en unos muestreos rutinarios que no pretendían descubrir nada fuera de lo habitual, apareció por primera vez en la historia el género microalgal Gambierdiscus en aguas de la península. Es una microalga conocida en todo el mundo por producir ciguatoxinas, y que hasta ahora solo se había identificado en zonas tropicales y, en España, en Baleares.
El trabajo lo ha llevado a cabo el Laboratorio Marino UA-Dénia, integrado en el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef de la Universidad de Alicante. Su equipo había participado anteriormente en investigaciones de referencia, pero nunca se había encontrado en aguas peninsulares una microalga capaz de producir toxinas asociadas a la ciguatera, una intoxicación alimentaria que se transmite a través de peces que acumulan esos compuestos en sus tejidos. La confirmación ha encendido las alertas científicas, aunque los expertos insisten en que el riesgo para el consumidor, de momento, es muy bajo.
El hallazgo, además, no pasado desapercibido fuera de España. La revista Harmful Algae News, editada por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, ha publicado recientemente los resultados del grupo investigador, destacando su relevancia para el seguimiento de especies tóxicas en expansión. El trabajo, liderado por el profesor César Bordehore y desarrollado junto a especialistas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, vuelve a poner el foco en cómo el cambio climático está transformando el comportamiento y la distribución de organismos marinos.
Encuentran por primera vez en la historia éste microalga en España
Hasta hace muy poco, esta microalga era algo que los científicos asociaban a mares cálidos y a regiones muy alejadas de la península. Sin embargo, las últimas campañas de muestreo han cambiado por completo ese mapa. El equipo de la Universidad de Alicante ha detectado Gambierdiscus australes en aguas de Dénia y Xàbia, un registro que no se había producido jamás en la costa peninsular. En España solo se había visto en Baleares en 2017. Que ahora aparezca en Alicante confirma una tendencia que los investigadores ven con inquietud: el Mediterráneo se está calentando y empiezan a asentarse organismos que antes no podían sobrevivir en estas latitudes.
La confirmación llega tras dos campañas de muestreo en marzo y septiembre de 2023, con doce puntos de control repartidos entre áreas próximas y alejadas de la costa. Las cifras hablan por sí solas. En marzo apareció en tres de cada cuatro muestras; en septiembre, en todas. Las concentraciones, entre 20 y 140 células por litro, no son altas, pero sí suficientes para demostrar que la especie ya está asentada y expandiéndose.
Los especialistas recuerdan que esta microalga puede generar toxinas que se transmiten a los humanos a través de peces que las acumulan con el tiempo. Aun así, el mensaje es de calma. Gambierdiscus australes no es la variante más peligrosa del género y las cantidades encontradas no suponen un riesgo inmediato. La vigilancia, eso sí, será clave para evitar problemas en el futuro.
Los expertos piden vigilancia, pero lanzan un mensaje de calma
El investigador principal del estudio, César Bordehore, se ha mostrado prudente. Asegura que el consumidor puede estar tranquilo y recuerda que existen medidas de prevención que permiten evitar que pescado con niveles elevados de toxinas llegue al mercado. Los controles previos y los análisis sistemáticos que se realizan en distintos puntos del litoral son la primera barrera de protección, y, según recalca, funcionan.
Aun así, el científico subraya que la presencia de Gambierdiscus en aguas mediterráneas está muy probablemente relacionada con el incremento de la temperatura del mar. Una variación de un solo grado, explica, puede marcar la diferencia para que una especie consiga colonizar una zona donde antes no podía sobrevivir. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo con organismos marinos que hasta ahora eran exclusivos de regiones tropicales.
La investigación también se apoya en datos históricos. Desde 2010, el equipo del IMEM analiza más de 40 kilómetros del litoral norte de Alicante, lo que ha permitido recuperar muestras conservadas de hace más de una década. Estas muestras, reexaminadas ahora, confirman que hace 15 años no había rastro del género Gambierdiscus en esta zona. Es, por tanto, una expansión reciente y demostrada, que exige programas de seguimiento a largo plazo.
Seguimiento continuo para anticipar riesgos y proteger el consumo
El hallazgo confirma la necesidad de mantener redes de monitorización específicas para el fitoplancton bentónico potencialmente tóxico. Este tipo de control permite anticipar riesgos ambientales y garantizar la seguridad alimentaria, un objetivo clave en un contexto de calentamiento global y cambios acelerados en los ecosistemas marinos.
El estudio forma parte del proyecto OBSERMAR-CV, financiado por el programa Thinkinazul del Ministerio de Ciencia e Innovación con fondos de la Unión Europea Next Generation y la Generalitat Valenciana. Además, se integra en una línea de investigación que conecta a universidades, laboratorios marinos y observatorios de algas nocivas de diferentes regiones del país, lo que facilita detectar y comprender estos episodios con mayor rapidez.