Peleas callejeras ilegales en Villaverde con árbitros, menores de edad y apuestas cruzadas
Los vecinos de Villaverde denuncian las peleas callejeras organizadas en sus calles
Las peleas callejeras se anuncian en las redes sociales

Los vecinos del barrio madrileño de Villaverde denuncian que las peleas callejeras organizadas proliferan en sus calles con impunidad. Eventos ilegales en un ring improvisado con púgiles, se sospecha que algunos son menores de edad, árbitros, público y apuestas cruzadas.
Las peleas callejeras de este particular club de la lucha de Villaverde se anuncian previamente en redes sociales y acuden decenas de jóvenes a presenciarlas. Los vídeos se hacen virales y los púgiles gozan de cierta fama.
Los enfrentamientos se promocionan incluso con vídeos de los púgiles haciendo el paseíllo por las calles del barrio de San Cristóbal, como si fueran boxeadores profesionales. La banda sonora de las publicaciones, inevitable, es la de la película Rocky.
En el vídeo se observa como los contendientes llevan guantes y un tercero ejerce de árbitro con un pañuelo blanco en el brazo en señal de autoridad. A partir de ahí, se suceden los puñetazos hasta que uno de los boxeadores clandestinos recibe un gancho en plena cara que lo deja fuera de combate. Sus seguidores irrumpen en el recinto interrumpiendo la lucha para proclamar campeón a su favorito.
El escenario habitual es la calle Rocafort, una zona comercial del barrio que al caer la noche acoge las peleas callejeras clandestinas. Entre el público hay menores y los vecinos aseguran que se cruzan apuestas.

Multas y delitos
La moda de las peleas callejeras clandestinas en San Cristóbal arrancó durante la pandemia, pero ahora son más frecuentes.

Los enfrentamientos son ilegales y están castigados con multas de entre 601 euros y 30.000 euros. Los organizadores y los participantes podrían ser acusados de un delito de alteración del orden público, que podría agravarse si se constata la presencia de menores entre los espectadores.
De la misma forma, en caso de resultar herido alguno de los contendientes, lo habitual, se podría tratar como un delito de lesiones. Si se acreditara la existencia de apuestas en los combates clandestinos, las consecuencias para los organizadores podrían ser aún más graves.