MALLORCA

Desalojan y cierran el ‘Edificio de los Horrores’, el símbolo de la okupación y la violencia de Palma

El inmueble, ubicado en la calle Reyes Católicos, ha sido durante años un foco de violencia, drogas y prostitución

Palma Edificio de los horrores okupas
Entrada del 'Edificio de los Horrores'.
Pedro Serra

El Edificio de los Horrores de Palma ya es historia. El conflictivo inmueble situado en la calle Reyes Católicos, que fue durante muchos años el símbolo de la okupación, la violencia, la prostitución y el tráfico y consumo de drogas de la capital balear, ha sido finalmente desalojado y cerrado a cal y canto, dejando atrás un sinfín de problemas que alteraban la tranquilidad de vecinos y comerciantes de la zona.

Varios operarios de una empresa privada desalojaron durante la tarde de este pasado lunes a todos los okupas que vivían en el interior del edificio y se ha asegurado la entrada con una puerta de seguridad antiokupa y una alarma, según han confirmado a OKBALEARES varios vecinos de la zona.

La inseguridad empezó cuando la promotora del inmueble quebró, por lo que toda la construcción quedó en un limbo jurídico. La situación fue aprovechada por todo tipo de personas, que se hicieron rápidamente con el poder absoluto del edificio. Los primeros en llegar fueron los toxicómanos, quienes se reunían en la primera planta para consumir heroína.

La finca también fue utilizada por numerosos narcotraficantes colombianos que guardaban el dinero en efectivo procedente de la venta de sustancias estupefacientes como tusi, conocida como la droga rosa. Con ellos convivían además integrantes de bandas organizadas que se dedicaban a perpetrar robos con violencia, dar palizas por encargo o torturar a personas.

De hecho, en una intervención policial en el año 2024, los agentes detuvieron en el interior del Edificio de los Horrores a Fredy Escobar, uno de los atracadores de Pau Rigo, por una paliza con una barra de hierro a un individuo al que le exigía información sobre el paradero de una suma de dinero.

Por si fuera poco, al inmueble se incorporaron menores tutelados fugados de sus centros. Tanto chicos como chicas decidían irse a vivir allí para ejercer la prostitución y consumir drogas. En 2019, uno de este jóvenes, llegado a Mallorca en patera, acabó ingresado tras caer al vacío desde una tercera planta.

Con el cierre del inmueble, los vecinos y comerciantes de la calle Reyes Católicos respiran aliviados y celebran que por fin la inseguridad, la violencia extrema y la delincuencia descontrolada vayan a dejar de reinar diariamente tanto en el edificio como en sus alrededores.

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