Pocos turistas lo saben, pero este fotogénico pueblo extremeño tiene uno de los carnavales más antiguos de España
Cuando se planea una escapada, el turismo nacional suele ser uno de los grandes olvidados. Sin embargo, conviene recordar que, dentro del país, hay pueblos que destacan por su encanto invernal y que no tienen nada que envidiar a ningún otro lugar del mundo.
En este caso hablamos de una localidad de Extremadura con patrimonio histórico y arquitectura tradicional, donde se celebra uno de los carnavales más antiguos de España. Este año tiene lugar del 14 al 17 de febrero y merece la pena visitarlo.
Este es el pintoresco pueblo de Extremadura que celebra uno de los carnavales más antiguos de España
Villanueva de la Vera es un pueblo al norte de la provincia de Cáceres donde el carnaval no se entiende como un simple desfile de disfraces. Aquí manda el Peropalo, un muñeco de unos dos metros de altura que recorre todo el pueblo.
El origen exacto de la fiesta del Peropalo no está claro y se pierde en el tiempo. Se calcula que la tradición tiene entre 400 y 500 años de antigüedad. Las teorías apuntan a un antiguo bandolero ajusticiado por los vecinos, a un guerrillero capturado durante la Reconquista o a una representación popular de los castigos de la Inquisición.
Si bien ninguna de estas teorías es la definitiva, al final el Peropalo siempre termina condenado por el pueblo tras varios días de escarnio público. Declarado de Interés Turístico Regional, el carnaval de Villanueva de la Vera es una fiesta que se vive en la calle y en la que vecinos y visitantes se mezclan desde el primer día.
Cómo se vive el carnaval del Peropalo en Villanueva de la Vera
El calendario del carnaval en este pueblo extremeño está lleno de actos y apenas deja tiempo para descansar.
El domingo y el lunes arranca la Judiá. El Peropalo sale a la calle, recorre el pueblo y vuelve una y otra vez a la plaza. Unos lo dan por culpable, otros lo defienden, y el pueblo se divide mientras se corre, se grita y se provoca al muñeco. Desde fuera puede parecer un desorden, pero todo sigue un esquema que los vecinos conocen de memoria.
El martes de Carnaval cambia por completo. Por la mañana, un jinete a lomos de un burro anuncia la sentencia del tribunal popular, acompañado por disparos de salvas que retumban por todo el casco urbano.
Por la tarde, la plaza se llena de gente y de color. Aparecen los trajes tradicionales veratos y salen el capitán y la capitana. Él lleva la bandera; ella, el chorizo atado a una zarza, un gesto cargado de simbolismo dentro de la fiesta.
A partir de ahí llega el ofertorio de las calabazas. Los quintos del año, convertidos en calabaceros, piden donativos por las calles. Finalmente, cuando cae la noche, el Peropalo se lanza al aire varias veces y termina ardiendo. Ese es el acto que pone fin al carnaval, una celebración que el pueblo repite desde hace siglos.
Qué ver en este pueblo extremeño más allá del carnaval
Si no se puede viajar para el carnaval, Villanueva de la Vera merece una visita incluso fuera de estas fechas. Su casco antiguo conserva calles estrechas, regueras de agua y casas de entramado de madera que definen la arquitectura verata. La plaza de Aniceto Marinas es el punto de encuentro habitual mientras la iglesia de la Inmaculada Concepción recuerda su pasado histórico.
El entorno natural completa la experiencia. A pocos minutos se encuentra la Cascada del Diablo, uno de los saltos de agua más llamativos de la comarca, junto a gargantas y pozas muy frecuentadas cuando suben las temperaturas.
Visitar este pueblo es una buena idea tanto en familia como con amigos, una escapada que deja recuerdos y ganas de volver.