No lo saben ni los madrileños: el huerto urbano más grande del mundo está en un hotel de la calle Velázquez
La capital del país ha experimentado un crecimiento notable de iniciativas vinculadas a la agricultura urbana en la última década. Sin embargo, pocas propuestas alcanzan la magnitud de lo que podría ser considerado como el huerto urbano más grande del mundo, un proyecto que combina producción ecológica, restauración y aprovechamiento de espacios poco utilizados.
Lejos de tratarse de un terreno a pie de calle, esta instalación se levanta sobre un edificio histórico y plantea un modelo que integra cultivo y actividad hotelera. Su puesta en marcha supuso un reto técnico y logístico, además de un paso más en la consolidación de Madrid como referente en huertos urbanos.
¿En qué hotel de la calle Velázquez queda el huerto urbano más grande del mundo?
El huerto urbano más grande del mundo está situado en la azotea del Hotel Wellington, en el número 8 de la calle Velázquez. A más de 30 metros de altura, se extienden 325 metros cuadrados de superficie cultivable distribuidos en jardineras que albergan 144.000 kilos de tierra procedente de Tudela.
El espacio se organiza en 14 parcelas de cultivo ecológico sin uso de fungicidas ni pesticidas. En ellas crecen más de 35 variedades distintas que superan las 4.000 unidades plantadas.
Entre los productos destacan acelgas, lechugas, tomates de diferentes familias, pimientos de Padrón, berenjenas, borrajas, cardo rojo, guindillas, calabacines, fresas y numerosas hierbas aromáticas.
La instalación no está abierta al público general, aunque los huéspedes del hotel pueden visitarla. Además, el restaurante del establecimiento utiliza estas hortalizas como base de su oferta gastronómica, integrando la producción de la azotea en la cocina diaria.
La producción y cifras del huerto urbano más grande del mundo
El rendimiento del huerto urbano más grande del mundo se refleja en las cifras de cosecha registradas desde su creación. En los primeros meses se recogieron 700 lechugas y 900 cebolletas.
Posteriormente, la producción aumentó hasta alcanzar 2.500 lechugas, 500 kilos de tomate, 145 kilos de borraja y 70 kilos de acelga, entre otros cultivos.
El sistema de riego por goteo aporta alrededor de 20 litros de agua diarios, lo que permite optimizar el consumo en un entorno urbano. El clima de Madrid, similar al de la Ribera del Ebro, facilita la adaptación de variedades tradicionales de esa zona.
El responsable del cuidado del huerto es Floren Domezáin, vinculado al restaurante zaragozano «Raíces». Especializado en verduras de Tudela y en la recuperación de variedades autóctonas, supervisa el estado de las plantas y controla los tiempos de recolección para garantizar su aprovechamiento en cocina.
El Wellington, un edificio con historia que suma su granito a la agricultura urbana
El Hotel Wellington fue inaugurado en 1952 y está catalogado como Patrimonio Arquitectónico de Madrid. A lo largo de las décadas ha acogido a personalidades del ámbito cultural y político, además de haber estado vinculado a acontecimientos destacados celebrados en la capital.
Sobre esa misma estructura histórica se instaló este inmenso huerto, tras un estudio previo de cargas y resistencia de la azotea. El traslado de tierra y materiales hasta esa altura obligó a planificar cada fase del proyecto, desde la logística hasta la selección de semillas.
La iniciativa surgió tras analizar el auge de agricultura vertical y urbana en grandes ciudades internacionales como París o Nueva York, donde la producción local en edificios consolidados forma parte de estrategias de sostenibilidad.
Madrid y el auge de los huertos urbanos
La expansión del modelo no se limita al ámbito privado. El Ayuntamiento de Madrid impulsó en 2014 el Programa Municipal de Huertos Urbanos Comunitarios, que comenzó con la cesión de 12 parcelas.
En la actualidad, la ciudad cuenta con más de 350 huertos urbanos, entre comunitarios, escolares y vinculados a centros municipales.
Dicho esto, el huerto instalado en la calle Velázquez representa una de las iniciativas de mayor escala dentro del término municipal. Su ubicación en una azotea demuestra así la posibilidad de reutilizar espacios ya edificados para producción agrícola sin alterar el trazado urbano.
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