Todos los pasos que debes seguir para montarte un huerto urbano en tu propia casa
En España hay más de 15.000 huertos urbanos
Incluso en una vivienda sin jardín ni terraza es posible poner en marcha un huerto
Cultivar un huerto urbano contribuye a reducir el estrés
Cada vez más personas se animan a cultivar un huerto en su propio domicilio, tendencia que está aumentando incluso en viviendas de tamaño modesto que no disponen de jardín o terraza. Y es que hoy día no hace falta nada más que un pequeño balcón, una ventana soleada o un rincón bien iluminado y ventilado para producir tus propias hortalizas y verduras.
Sembrar tus propios alimentos es además muy recomendable por muchos motivos: hablamos de una actividad saludable a nivel físico y emocional que nos ayuda a desconectar de la rutina y de la presión del día a día. Por otro lado, en un contexto de encarecimiento de la cesta de compra, también puede ser una buena manera de comer sano sin que todo nos cueste un ojo de la cara.
Según los datos del Grupo de Estudios y Alternativas GEA21, en España el número de huertos urbanos supera ya los 15.000, distribuidos en más de 300 municipios. Estos cultivos de pequeña escala ocupan, en conjunto, más de un millón y medio de metros cuadrados en entornos urbanos.
Alimentos de calidad
Posiblemente la razón de este incremento tenga que ver con los múltiples beneficios que proporciona la horticultura urbana. Un huerto doméstico permite consumir alimentos más frescos, libres de pesticidas y recolectados en su punto óptimo.
A nivel económico, aunque no sustituye la compra semanal, sí ayuda a reducir el gasto en plantas aromáticas y en verduras fáciles de cultivar, como el tomate, la cebolla y el pimiento.
Salud
Con todo, para muchos el verdadero valor del huerto urbano no tiene que ver con los pocos o muchos euros que nos podamos ahorrar, sino con sus beneficios para la salud. Así lo asegura un estudio científicos publicado en la revista Healthcare.
Según los investigadores responsables de este trabajo: «Las actividades de huertos urbanos pueden contribuir a la revitalización comunitaria y tienen efectos positivos en la salud psicológica, como el aumento de la resiliencia, la atención y el alivio del estrés de los residentes urbanos».
Polinizadores y compostaje
La biodiversidad urbana también se ve beneficiada por cada nuevo huerto doméstico que aparece. Por ejemplo, cuando estas plantas comestibles se encuentran balcones y ventanas, aumenta la disponibilidad de flores y refugios para polinizadores urbanos como abejas, sírfidos y mariposas, cuya labor es esencial para el equilibrio ecológico.
Además, cultivar en casa nos anima a practicar otros hábitos muy positivos para la naturaleza, como el compostaje de restos orgánicos, la reducción de envases y la adopción de dietas con una menor huella ambiental.
Luz natural
El primer paso para montar un huerto urbano consiste en elegir el lugar más adecuado de nuestra vivienda para instalarlo. Si tenemos un balcón o terraza con luz natural, no hace falta que busques más. No en vano, la mayoría de hortalizas necesitan entre 4 y 6 horas de sol directo al día para prosperar.
Pero si vivimos en un piso interior sin apenas luz, también existen plantas que se las arreglan muy bien en entornos sin apenas iluminación, tales como lechugas, espinacas, acelgas, perejil y apio.
Al margen de la luz, también hay que ver si el lugar elegido está resguardado del viento, la humedad o la lluvia para evitar daños o encharcamientos.
Recipiente
El tipo de recipiente que utilicemos para albergar los cultivos dependerá directamente del espacio disponible. También en este caso las opciones son muchas y muy adaptables.
En balcones pequeños, lo más práctico es recurrir a macetas y jardineras alargadas, o incluso a huertos verticales sujetos a la pared o barandilla. Todas estas alternativas son ideales para aprovechar cada centímetro y cultivar especies compactas como lechugas, aromáticas, fresas o guindillas. También funcionan bien las estructuras metálicas o de madera que permiten colocar varias macetas en altura.
En casas con terraza o patio, las posibilidades se multiplican. Puedes optar por mesas de cultivo, que ofrecen mayor profundidad de sustrato y facilitan el manejo; contenedores grandes para plantas de mayor porte o, incluso, está la opción para los más valientes de atreverse con pequeños frutales en maceta, como limoneros y los kumquats o naranjas chinas.
Sin balcón ni terraza
Para quienes no tienen balcón ni terraza, también hay opciones. Los alféizares interiores muy luminosos sirven para aromáticas y verduras de hoja. También puedes instalar un huerto hidropónico doméstico, ideal para pisos pequeños, o utilizar lámparas LED de cultivo para complementar la luz natural.
Y si el espacio es realmente mínimo, los microgreens —pequeñas plantas comestibles que se cosechan a los pocos días de la germinación, como el brócoli, la rúcula, la acelga o el cilantro— son perfectos: se siembran en bandejas planas y se cosechan en apenas 10 días.
Sustrato, abono y riego
El sustrato es el medio físico de soporte en el que crecen las raíces de las plantas, proporcionando estructura, retención de agua y aireación. Los expertos recomiendan que demos nuestros primeros pasos con un buen sustrato universal, mezclado con humus de lombriz y fibra de coco en proporciones similares. Esta combinación asegura nutrientes, porosidad y estructura.
Para el abono, una buena opción es animarse a hacer nuestro propio compost casero, o bien recurrir al humus de lombriz, que también es una alternativa que suele funcionar muy bien con los que se inician en este mundo.
En cuanto al riego, lo fundamental es el equilibrio. Demasiada agua ahoga las raíces, mientras que la falta de agua marchita la planta. Lo ideal es regar por la mañana, sin mojar las hojas para evitar hongos.
Cultivos resistentes
Si tenemos dudas sobre qué debemos plantar en nuestros primeros pasos como horticultores urbanos, lo mejor es optar por cultivos agradecidos y resistentes que no requieren gran pericia.
Entre los que resultan más fáciles de cultivar hallamos lechugas, espinacas, rábanos, tomates cherry, pimientos, fresas o aromáticas como albahaca, romero, perejil y menta. Si tu espacio es limitado, prioriza plantas compactas y de ciclo corto.
Temporada
Por último, aquí te contamos qué es lo que debes plantar según la temporada del año.
- Primavera: tomates, pimientos, calabacines, pepinos, fresas, albahaca.
- Verano: berenjenas, judías verdes, rúcula, acelgas, perejil.
- Otoño: espinacas, rábanos, coles, lechugas de invierno, cebollas.
- Invierno: ajos, habas, guisantes, coles rústicas, tomillo y romero.
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