Adiós a los químicos: la planta de huerta cuyas hojas son eficaz repelente natural contra los mosquitos en verano
Verano tras verano se repite la misma tediosa escena: cenas al aire libre interrumpidas por manotazos, ventanas cerradas pese al calor y aparatos eléctricos enchufados toda la noche. Buscar un repelente natural contra los inoportunos mosquitos que además sea gratuito y esté ya en casa suena a fantasía, pero la ciencia respalda una opción muy concreta.
En este sentido, no hace falta comprar nada ni acudir a remedios exóticos. La respuesta está en una de las plantas más comunes de cualquier huerto familiar, presente en miles de balcones y terrazas de toda España durante los meses de más calor.
¿Qué planta de huerta actúa como repelente natural contra los mosquitos?
La planta en cuestión es la tomatera, la misma que llena de tomates cientos de huertos y macetas cada verano.
Sus hojas, que casi siempre terminan en la basura tras la poda o la cosecha, contienen compuestos que numerosos agricultores usan desde hace generaciones como repelente natural contra los mosquitos y otras plagas del huerto.
El motivo está en los alcaloides y los aceites volátiles que desprende la planta. Se trata de sustancias que la propia tomatera utiliza para defenderse de insectos en la naturaleza y que, de paso, resultan especialmente desagradables para los mosquitos.
Desde luego, esta lógica también se aplica en la llamada asociación de cultivos, una técnica tradicional que consiste en plantar tomateras junto a hortalizas más sensibles, como lechugas o coles, para que actúen como barrera natural contra pulgones y mosca blanca, reduciendo así la necesidad de insecticidas de síntesis.
¿Qué dice la ciencia sobre las hojas de tomate y los mosquitos?
La intuición popular tiene, además, respaldo científico. Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, liderados por el entomólogo Michael Roe, aislaron un compuesto presente en variedades silvestres de tomate capaz de repeler mosquitos, garrapatas, pulgas y hasta cucarachas con una eficacia comparable a la del DEET, el químico más usado en los repelentes comerciales.
Aquel hallazgo, patentado por la universidad bajo el nombre IBI-246, terminó incluso incorporado a cosméticos, y demostró que la estrategia defensiva de esta planta va mucho más allá del sabor de sus frutos.
Entre los compuestos responsables de ese olor tan característico destacan la tomatina, el eugenol, el cineol, el cariofileno y el linalol, sustancias volátiles que también aparecen, en menor concentración, en plantas aromáticas como el clavo o el eucalipto.
En los ensayos de laboratorio, los derivados de este compuesto mantuvieron su eficacia repelente durante más de doce horas seguidas, superando en ese punto concreto al propio DEET.
Cómo preparar un repelente casero con hojas de tomate
Preparar la versión casera de este repelente es sencillo. Basta con hervir un puñado de hojas frescas de tomatera en un litro de agua durante unos quince minutos, dejar enfriar la mezcla, colarla bien y verterla en un pulverizador limpio.
Para que funcione de verdad, conviene seguir algunos pasos a la hora de aplicarlo, detallados a continuación:
- Rociar el envés de las hojas y los tallos de las plantas del jardín al atardecer, evitando las horas de sol directo.
- Vaporizar también marcos de ventanas, terrazas y zonas de estar al aire libre.
- Repetir la aplicación dos o tres veces por semana mientras dure la temporada de mosquitos.
¿Qué otros usos tiene esta hoja que casi siempre se tira?
Más allá de ahuyentar mosquitos, las hojas de tomate que sobran de la poda tienen otra vida útil en el huerto. Fermentadas en agua durante un par de días, forman un purín natural que sirve para regar y fortalecer otras plantas del jardín.
Secas y esparcidas como mantillo alrededor de otros cultivos, ayudan a retener la humedad del suelo, siempre que se dejen curar antes para evitar hongos.
Es así como tirar esas hojas a la basura, después de haber consumido toda esta información, empieza a parecer un verdadero desperdicio.