Lara Ferreiro, psicóloga: «Muchos jóvenes como Lamine Yamal sienten que no tienen permiso para fallar y que su valor depende de seguir brillando»
La experta en salud mental avisa sobre los riesgos de la fama y riqueza a una temprana edad en los deportistas de élite
Vota en nuestra encuesta: ¿Crees que Lamine Yamal debe ganar el Balón de Oro?
La reflexión de Ana Botín (65 años), sobre el liderazgo: "De pequeña me grabaron a fuego que el apellido no era un regalo sino una responsabilidad"
Freud, padre del psicoanálisis: "La única persona con la que deberías compararte es con la persona que eras ayer. Esa es la persona a la que debes superar y en la que debes fijarte para ser mejor"

La progresión exponencial de Lamine Yamal en el fútbol de élite plantea el debate de la salud mental en las jóvenes promesas. Con tan solo 19 años, el deportista afronta una nueva realidad donde la popularidad y las exigencias económicas distan del desarrollo de un joven adulto habitual. La psicóloga Lara Ferreiro ha expuesto los riesgos psicológicos para quienes alcanzan la cima antes de afianzar su propia personalidad.
Ferreiro describe este proceso como una «adultificación temprana»: el joven, en este caso el futbolista español del FC Barcelona, asume responsabilidades adultas sin una preparación emocional íntegra. Según la experta, esta coyuntura transforma un sueño en una obligación. Los datos de la psicóloga señalan que en torno al 60% de los deportistas de primer nivel presentan perfeccionismo desadaptativo, una cualidad que genera la creencia de que cualquier error, por pequeño que sea, terminará con su carrera. Esta presión incesante puede derivar en cuadros de ansiedad, ataques de pánico, insomnio o agotamiento extremo.
Estos son los peligros de la fama y riqueza precoces
La fama prematura choca frontalmente con la construcción del yo, ante lo que Ferreiro avisa que existe el peligro de abandonar tu forma de ser para adoptar el rol de un personaje. El entorno de Yamal, como el de otras tantas estrellas del deporte rey, demanda un comportamiento ejemplar que descarta la espontaneidad propia de la tardoadolescencia.
La juvenil estrella blaugrana y de la selección española debe cumplir con entrenamientos, viajes y compromisos profesionales y publicitarios impropios de un chaval de 19 años. Esta rutina imposibilita tener una vida social normal y promueve un aislamiento emocional hondo. La especialista afirma que la fama puede llenar estadios, pero naufraga a la hora de llenar el corazón del jugador.
El factor económico juega también un papel fundamental en lo que se llama el síndrome de la riqueza repentina. El dinero produce una felicidad pasajera con una duración de tan solo tres meses. Acto seguido, aparecen las dudas sobre la autenticidad de sus vínculos afectivos. El futbolista se pregunta a menudo si sus allegados más cercanos lo aprecian por quien es o por su dinero, fama y exposición mediática. En el caso de Lamine, el foco apunta también a su vida sentimental, lo que aviva la debilidad del catalán ante rumores y críticas.
La ciencia profundiza sobre este tema
Los científicos han aportado luz sobre el comportamiento: el cerebro del joven aún se encuentra en la fase de maduración y no es hasta los 25 años cuando la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos, logra su madurez completa. Por este motivo, las conductas impulsivas no son de extrañar, aunque la opinión pública puede señalar estas malas conductas con una exagerada dureza.
La familia, aunque funciona como un elemento protector, también puede realizar una sobreidentificación parental donde los padres depositan sus propias esperanzas y sueños en el éxito del primogénito. Este hecho conlleva el riesgo de crear una percepción de intocabilidad que deriva en actitudes narcisistas o creer que el propio futbolista está por encima del bien y el mal.
El futuro tras la retirada profesional también es un factor a tener en cuenta. La psicología se refiere con el «síndrome del jubilado VIP» a la situación que describe la crisis existencial que sufren los deportistas cuando pierden crédito y los focos se alejan de ellos. Ante este panorama, Ferreiro sugiere que el desafío primordial que debe hacer frente Yamal es construir una identidad independiente del fútbol. La verdadera victoria emocional exige entender que su valor como persona no depende de mantener el brillo constante ante los ojos del aficionado al fútbol.