Freud, padre del psicoanálisis: «La única persona con la que deberías compararte es con la persona que eras ayer. Esa es la persona a la que debes superar y en la que debes fijarte para ser mejor»
La reflexión invita a dejar de medir nuestra vida con la de los demás y centrar la atención en la propia evolución
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Compararse constantemente con otras personas puede convertir los logros ajenos en una medida injusta de nuestra propia vida. Una reflexión de Sigmund Freud, considerado el fundador del psicoanálisis, propone cambiar esa perspectiva y utilizar como referencia a la persona que fuimos ayer. «La única persona con la que deberías compararte es con la persona que eras ayer. Esa es la persona a la que debes superar y en la que debes fijarte para ser mejor» es una frase que pone el foco en el crecimiento personal y no en la competición con los demás.
Una mirada hacia uno mismo
La idea que transmite esta reflexión de Freud parte de una cuestión sencilla, ya que cada persona tiene unas circunstancias, capacidades, experiencias y objetivos diferentes. Comparar únicamente los resultados puede ocultar todo el camino que existe detrás de ellos. Desde esta perspectiva, medir el progreso tomando como referencia nuestra propia situación anterior permite valorar pequeños avances que pueden pasar desapercibidos cuando la atención está puesta exclusivamente en los demás.
El planteamiento también conecta con una de las grandes preocupaciones de Freud, que era comprender qué ocurre en el interior de las personas. El médico y neurólogo austríaco desarrolló el psicoanálisis a finales del siglo XIX y principios del XX, una corriente que concedió una importancia central al inconsciente, los conflictos internos y la influencia de experiencias que no siempre son plenamente conscientes.
El pensamiento de Freud
Freud defendió que buena parte de la conducta humana no podía explicarse únicamente a través de aquello que una persona sabía conscientemente sobre sí misma. Sus investigaciones y escritos dieron lugar a conceptos que terminaron teniendo una enorme influencia en la cultura y en el pensamiento del siglo XX. Aunque muchas de sus propuestas han sido posteriormente discutidas y revisadas, su legado continúa siendo objeto de estudio dentro de la historia de la psicología y el psicoanálisis.
La frase de Freud sobre compararse con la persona que uno era ayer encaja con una idea de superación personal que resulta fácilmente trasladable a la vida cotidiana. En lugar de convertir el éxito de otra persona en una referencia permanente, propone observar la propia evolución, en qué se ha aprendido, qué errores se han corregido y qué aspectos todavía pueden mejorar. El objetivo deja de ser ganar una comparación externa y pasa a ser avanzar respecto al propio punto de partida.