A estas ‘gallinas’ sí les gustan los gallos… y mucho

Las fundadoras de la asociación Almas Veganas Santuario Animal vuelven a tener respuesta en las redes a sus denuncias sobre el calentamiento global y el maltrato animal, y en concreto, el de las gallinas.

Tras el zasca que les profirió un ganadero, son ahora las propias ‘gallinas’ las que han querido alzar la voz en representación de todo el "colectivo gallinil".

Presentadas como las gallinas ‘Capa-Nata’, en clara alusión al personaje infantil de la gallina Caponata de Barrio Sésamo, dos jóvenes ataviadas de pollos y en tono jocoso, han ido desmontando una a una las teorías de las veganas.

En su vídeo denuncian que "se les ha colado en el gallinero dos veganes" que lejos de facilitarles la vida como gallinas, han entrado a los gallineros "para estampar contra el suelo nuestros huevos". "¡Con lo buenos que están en tortilla, revueltos, fritos, rotos con jamón, foie…!", señalan reivindicando su puesta y consumo.

Pero la enjundia de la problemática lanzada por estas veganas para las gallinas gira en torno al gallo. Capa-Nata han lamentado que las veganas hayan apartado al gallo del corral porque consideran que las "viola" y han explicado que debido a este alejamiento "el gallo está muy triste, llorando por las esquinas" y ellas también.

En su alegato han reivindicado la figura del gallo, ya que "nos despierta cada mañana a las 5 horas" y, en un alarde de ‘sinceridad’, han desvelado que a ellas lo que realmente les gusta es que "las empotre contra la valla" y "las desplume".

"Nos guste que el gallo nos dé mandanga de la buena, no una ni dos, ¡tres o cuatro veces!", han insistido.

La queja de estas gallinas, que resumen el debate abierto por las veganas como una situación "insostenible", ha concluido como cualquier conversación española: "¡Ay… si nuestra abuela Turuleca levantara la cabeza…", han apuntado.

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