Los científicos no dan crédito a lo que ha llegado a una playa de Asturias: un extraño tiburón foca
El animal, hallado en Luarca, llevaba 12 embriones en desarrollo y aporta datos clave la especie
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Un raro tiburón de las profundidades ha aparecido varado en una playa de Asturias y ha sorprendido a la comunidad científica internacional. Así, un ejemplar hembra de tiburón foca (Centroscymnus coelolepis) ha aparecido varado en la playa de Luarca (Asturias) con 1,45 metros de longitud y 18 kilos de peso. El hallazgo, registrado la semana pasada, ha despertado un notable interés en la comunidad científica internacional, ya que se trata de una especie que habita en las profundidades del océano y resulta extremadamente difícil de estudiar en condiciones naturales.
El ejemplar, localizado en Luarca, medía 1,45 metros y pesaba 18 kilos, unas dimensiones superiores a la media conocida. Sin embargo, el hallazgo más impactante se produjo durante la necropsia: en su interior había 12 embriones en desarrollo, un descubrimiento excepcional que ha permitido obtener información clave sobre la reproducción de esta especie abisal.
La necropsia practicada al animal ha revelado la presencia de 12 huevos en su interior, un descubrimiento de gran valor científico que ha permitido obtener información clave sobre su proceso reproductivo.
Los especialistas creen que el animal pudo resultar herido tras engancharse en un anzuelo, lo que le habría provocado una hemorragia interna que terminó debilitándolo hasta llegar a la costa. No se detectaron enfermedades ni anomalías que explicaran el varamiento. El director de la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (Cepesma), Luis Laria, ha señalado que el hallazgo ha causado un fuerte impacto tanto por el aspecto físico del animal como por las particularidades anatómicas detectadas durante el examen post mortem. El ejemplar no presentaba anomalías evidentes que explicaran su varamiento, aunque los especialistas han identificado una rasgadura sangrante que apunta a que el tiburón pudo engancharse en un anzuelo, del que logró liberarse, pero que le provocó una hemorragia interna progresiva.
El tiburón foca habita normalmente entre 400 y 1.600 metros de profundidad, aunque puede descender hasta los 4.000 metros. Durante la gestación, las hembras se mueven a zonas menos profundas para favorecer el desarrollo de las crías, lo que hace aún más excepcional este hallazgo en superficie.
Además de los embriones, los científicos quedaron impresionados por el tamaño de su hígado, que representaba casi el 28% de su peso corporal, una adaptación clave para sobrevivir en el océano profundo gracias a su alto contenido en escualeno, una sustancia que ayuda a mantener la flotabilidad.
Una vez concluido el proceso de conservación, el ejemplar y los embriones serán exhibidos al público en Luarca, permitiendo conocer de cerca una de las especies más desconocidas del fondo del océano. La pesca del tiburón foca está actualmente prohibida debido a su vulnerabilidad y a la drástica reducción de sus poblaciones.