Sánchez, con el agua al cuello, convoca elecciones para evitar el naufragio socialista

Sánchez, con el agua al cuello, convoca elecciones para evitar el naufragio socialista

Pedro Sánchez ha sorprendido con un inesperado adelanto electoral que no puede significar otra cosa que el presidente es consciente de que prolongar la legislatura sería todavía más nocivo para los intereses del PSOE. Es un movimiento desesperado con el que pretende aminorar daños e impedir que su figura sea cuestionada en su partido, además de complicar la articulación de un espacio a la izquierda del PSOE. Sánchez, pues, ha resuelto el dilema de tener que elegir entre lo malo y lo peor y ha optado por convocar elecciones en pleno verano. Cómo estarán las cosas para el PSOE que Sánchez trata de evitar el tsunami de un PP catapultado hacia la Moncloa tras su apabullante victoria en las elecciones municipales y autonómicas del domingo. La convocatoria de elecciones anticipadas es un movimiento defensivo que busca taponar la vía de agua abierta en el barco socialista.

Sánchez tratará de rentabilizar -utilizar obscenamente- la presidencia española de la UE. La legislatura llega abruptamente a su fin, sometida a los cálculos electorales de un presidente que disuelve las Cortes para tratar de impedir una derrota segura. Es una revelación de impotencia propia de un tahúr que ha conducido a su partido al desastre. Ahora, con el agua al cuello, sorprende con unas elecciones generales en plenas vacaciones de verano, con un gran número de españoles lejos de su residencia habitual. Tal vez piense que eso puede salvarle de la quema. Elecciones en pleno puente en el mes de julio. Desde luego, Sánchez ha vuelto a sorprender, pero su inesperado anuncio es una supina demostración de filibusterismo político, un arriesgado ejercicio de supervivencia. Pero no hay mal que por bien no venga: es una oportunidad maravillosa de sacarle de la Moncloa cinco meses antes de lo previsto. Ahora, más que nunca, echarle del poder es una necesidad imperiosa. Sánchez busca desesperadamente salvar los muebles del socialismo. Demasiado tarde, presidente.

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