MÁS MADRID

Mónica García despelleja a Podemos en su libro: «Se convirtió en algo excluyente e insalubre»

Mónica García Podemos
La líder de Más Madrid, Mónica García.

La líder de Más Madrid, Mónica García, que entró en política en 2015 de la mano de Podemos, ajusta cuentas en su nuevo libro, Política sin anestesia (Plaza & Janes Editores, 2022), con la formación que entonces lideraba Pablo Iglesias, al que evita siquiera mencionar: «Se convirtió en un proyecto autorreferencial exclusivo y excluyente», escribe.

La líder de la filial autonómica del partido que fundó Íñigo Errejón cuando rompió con Iglesias, menciona en su obra la «debacle interna» que le llevó a abandonar las filas de Podemos, en cuyas listas concurrió a las elecciones madrileñas de 2015 en un discreto puesto 26, pero consiguieron 27 escaños.

García asegura que vivió «buenas dosis» de «cultura política interna insalubre» en Podemos, un partido que, señala, «estaba llamado a cambiar la política española e iniciar aquello que se llamó ‘la nueva política’» de la que, opina, «no sé si queda mucho».

«El proyecto transversal que inicialmente trascendía los partidos políticos, que logró encauzar el hartazgo y la indignación de la calle, se convirtió en un proyecto autorreferencial exclusivo y excluyente. El partido pasó a ser lo primero, por delante de la gente, y volvió a confundirse la herramienta con el fin. Lamentablemente, esto se tradujo en una nueva muesca en el descrédito de la política en general y de la participación política de la gente corriente particular», ahonda la política, que dio el salto a Más Madrid en las elecciones madrileñas de 2019, cuando la formación sacó 20 escaños.

«Con esto no quiero restar importancia a los innumerables ataques externos por parte de los poderes fácticos y las derechas, que a quien más miedo le tienen es a la gente corriente que hace cosas extraordinarias. Sin embargo, en mi opinión, eso nunca justificó la debacle interna ni el auge de la cultura insalubre que culminó con la centrifugación de talento», apostilla.

Mónica García reconoce poco después que ese «divorcio» con Podemos, con quien estuvo una legislatura entera en la Asamblea de Madrid (de 2015 a 2019) fue «doloroso».

«Personalmente, el divorcio de Podemos fue, cuando menos, doloroso, como cualquier divorcio donde, al margen de los motivos de la ruptura, queda la sensación de fracaso de un proyecto compartido», se sincera la política que, imagina, debió ser aún más doloroso para Íñigo Errejón.

«Y si fue doloroso para mí, me imagino lo que pudo ser para Íñigo, que tuvo que elegir entre sus tesis políticas y el proyecto que inicialmente las sustentaba. Y eligió sus tesis y sus ideas, las que él había encarnado y defendido desde el principio. Ese fue un gesto político valiente y doloroso, que al fin y al cabo enlaza con la idea de que la política se viene a defender unas ideas y unos valores cueste lo que cueste. Y se lo hicieron pagar caro, claro. ¿Las derechas? No, los compas», escribe en una encendida defensa de su ‘jefe’, el líder de Más País.

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