Madrid

Ni el Pirulí ni las Torres Kio se llaman como tú piensas: sólo los verdaderos madrileños lo saben

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Blanca Espada

Madrid cuenta con algunos de los edificios más reconocibles del país, construcciones que forman parte del paisaje urbano y que cualquier ciudadano identifica a simple vista. Sin embargo, no siempre se utilizan sus nombres oficiales. Dos de los ejemplos más claros son el conocido como el Pirulí y las populares Torres Kio, denominaciones que se han impuesto en el lenguaje cotidiano y que todos utilizamos cuando hablamos de ellos, pero que no coinciden con su nombre real.

Detrás de estos apodos hay historia, arquitectura y decisiones empresariales que explican su origen y evolución. Aunque millones de madrileños los mencionan a diario, lo cierto es que sus nombres oficiales son otros y llevan décadas figurando así en documentos y registros. Pero si te preguntaran cuál es ese nombre oficial de esos dos iconos del skyline madrileño, probablemente dudarías unos segundos. Porque no, no se llaman Pirulí y Torres Kio, sino que sus nombres es posible que también los hayas escuchado en alguna ocasión y a continuación te los desvelamos.

Cuál es el nombre real del Pirulí

Comenzamos por el Pirulí que para la mayoría de los madrileños siempre va a tener ese nombre. Se ve desde media ciudad y forma parte del paisaje desde hace más de cuarenta años. Esa silueta alta, estilizada, con antena incluida, es imposible de confundir.

Sin embargo, su nombre oficial es Torrespaña. Se empezó a construir en febrero de 1981 y en apenas trece meses ya estaba terminada. Fue inaugurada en junio de 1982, justo a tiempo para el Mundial de fútbol celebrado en España. Y no es un detalle menor ya que su función principal siempre ha sido la de centro emisor y repetidor de radio y televisión.

Mide 220 metros de altura, 232 si contamos la antena. Durante años perteneció a RTVE y hoy sigue siendo una pieza clave en la infraestructura de telecomunicaciones del país. Desde allí se distribuyen señales de televisión y radio que luego llegan a repetidores de todo el territorio.

Tiene un interior que pocos han visto. Un ascensor que recorre su estructura central y una escalera con más de mil peldaños. Pero lo cierto es que casi nadie la llama por su nombre oficial. Torrespaña suena institucional. El Pirulí, en cambio, suena a Madrid. Además, su ubicación tampoco es casual. Está junto a la M-30, en una zona estratégica que permite esa conexión visual con otros centros emisores. De hecho, muchos madrileños la usan como punto de referencia cuando conducen. “Gira antes del Pirulí”, “queda cerca del Pirulí”. El apodo ya forma parte del mapa mental de la ciudad.

Las Torres Kio no se llaman Torres Kio

Algo parecido ocurre en Plaza de Castilla. Dos rascacielos inclinados que parecen saludarse en mitad del paseo de la Castellana. Todo el mundo las conoce como Torres Kio. Y, sin embargo, su nombre oficial es Puerta de Europa. El apodo viene de la empresa kuwaití Kuwait Investment Office, que impulsó el proyecto en su origen. Las siglas KIO se quedaron en la memoria colectiva y acabaron desplazando al nombre real. Las torres fueron construidas entre 1989 y 1996 y tienen 114 metros de altura. Son famosas por su inclinación de 14,3 grados hacia el interior, un diseño que en su momento fue pionero en el mundo. Fueron los primeros rascacielos inclinados que se levantaron.

Lo que no se ve a simple vista es la ingeniería que las mantiene en pie. Un núcleo central de hormigón soporta la mayor parte del peso y un enorme contrapeso subterráneo equilibra la inclinación. Es decir, no están apoyadas la una en la otra, aunque lo parezca. Cada torre tiene 26 plantas y durante años han sido sede de grandes compañías. Incluso cuentan con helipuerto en la parte superior, algo que muchos desconocen porque desde abajo resulta imposible apreciarlo.

Entre ambas discurre el paseo de la Castellana y bajo ellas se encuentra el intercambiador de Plaza de Castilla, uno de los puntos con más movimiento de la capital. Es difícil pensar en esa zona sin imaginar las dos torres inclinadas marcando la entrada norte de Madrid.

Por qué les han cambiado el nombre

Lo interesante no es sólo el dato curioso sobre estos nombres. Es lo que dice de la ciudad ya que de alguna manera a los dos edificios se les conoce más por su mote y eso es algo que sucede tanto en Madrid como en el resto de España. El nombre oficial existe, claro. Pero el que sobrevive en la conversación es el que la gente decide usar. Al final, quizá eso también forma parte de la identidad madrileña. Una ciudad que mezcla lo institucional con lo popular y que transforma nombres largos o técnicos en algo más sencillo, más suyo.Así que sí, el Pirulí es Torrespaña. Y las Torres Kio son la Puerta de Europa. Pero probablemente cuando vuelvas a hablar de ellas, seguirás usando el apodo.

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