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El restaurante ‘El Rusiñol’, de Aranjuez, provoca en Chicote ¿arcadas?

'El Rusiñol' recibió a Chicote y él tuvo hasta arcadas

Pesadilla en la cocina: Chicote sufre una nueva polémica dos años después
Pesadilla en la cocina: Chicote sufre una nueva polémica dos años después

El pasado jueves 23 de enero volvimos a tener un nuevo programa de ‘Pesadilla en la cocina’. En esta ocasión, Alberto Chicote decidió trasladarse hasta Aranjuez para salvar a un restaurante bajo el nombre de ‘El Rusiñol’. La dejadez y el caos se notaban a leguas, por lo que se debían tomar cartas en el asunto.

Como apreciación, pudimos ver que la comida de ‘El Rusiñol’ estaba en mal estado, que la cocina era un auténtico desastre y que los cocineros (padre e hijo) estaban continuamente enfrentados. Por ese mismo motivo, Pedro quiso llamar a Chicote para tratar de sacar adelante este restaurante a pesar de que Chema, su hijo, no estuviera motivado.

Esa falta de compromiso de uno y otro ha hecho que ‘El Rusiñol’ esté en declive. Tanto es así que Chicote tuvo que armarse de paciencia para tratar de salvar algo que estaba abocado al fracaso. En un primer instante, el chef aseguró lo siguiente: “Me extraña que no hayan venido los del pueblo con hachas y palos”.

Por si fuera poco, ante la desorganización en ‘El Rusiñol’, hizo esta afirmación: “Te metes aquí y parece el rincón de la cueva de un trol”. Cuando llega el momento de servir la comida y, cuando decidió acudir a la cocina, Chicote se dio cuenta de que estaba en mal estado. De hecho, había un producto que estaba metido en hielo, mal conservado y pasado de fecha. ¡Lo que lees!

“Espera que recupere el habla”, empezó a decir mientras hacía una pausa. “Hostia, que yo he comido aquí. Esto hace 50 años era una asquerosidad y ahora lo sigue siendo”. La situación le provocó arcadas a Chicote: “¿Alguien me puede decir por qué me he comido yo esta mierda? No me jodas. Vosotros no os lo habéis comido, pero yo sí.” Por si fuera poco, añadió: “Estoy pensando que tengo esto dando vueltas por la tripita ahora”.

El servicio en el restaurante de Aranjuez no solamente fallaba por lentitud en los empleados o falta de provisiones. Había algo más. Un grandísimo número de despistes que los comensales no dejaron pasar. Un claro ejemplo lo vemos en el aceite caducado e, incluso, vinagre en cuyo interior tenían insectos.

El servicio de reapertura dejó mucho que desear, qué duda cabe. A pesar de que el jefe de ‘El Rusiñol’ y los empleados trabajaran muy duro por cumplir su objetivo, parece que no fue suficiente. Chema, el hijo del dueño, seguía muy pero que muy perdido. Probablemente el factor crucial para que todo marche a las mil maravillas sea que se desentienda de este proyecto. ¿Qué pasará finalmente?

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