Comida de posguerra

Muchos sobrevivieron en la posguerra gracias a esta sopa, pero ya apenas la conoce nadie en España

Sopa, comida, gastronomía
Recreación de una sopa.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En la posguerra española, conseguir comida era una tarea complicada. La carne y los huevos casi no estaban al alcance de nadie, así que muchas familias tuvieron que buscar formas de llenar el estómago como fuera. De ahí salieron recetas que hoy parecen imposibles: boquerones sin boquerones, tortilla sin huevo o incluso café sin café.

Entre todas ellas, las sopas destacaron por encima del resto. Bastaba con hervir lo poco que hubiera, esperar y confiar en que resultara algo que engañara al estómago. A veces llevaban verduras que se recogían fuera de casa, otras, se cocinaba con todo lo que quedaba en la despensa, y eso es justo lo que pasó en este caso.

Esta es la sopa  el plato que se comía en la posguerra y hoy apenas se conoce en España

La sopa que salvó a muchos en la época de la posguerra fue la sopa de caballo. Esta no se veía en recetarios ni tampoco se servía en celebraciones, sino que resolvía con todo lo que quedaba en la despensa cuando no había nada más.

Según el libro Las recetas del hambre. La comida de los años de posguerra, de David Conde y Lorenzo Mariano, en la provincia de Pontevedra se preparaba con pan de centeno, azúcar y vino tinto.

Se tomaba caliente, normalmente en el desayuno, antes de salir al campo. Aportaba energía rápida y ayudaba a empezar el día con algo en el cuerpo. El nombre no era casual. Se decía que era tan contundente que hasta un caballo rendido recuperaba fuerzas después de tomarla.

Era un plato de aprovechamiento en el sentido más literal. Pan duro que ya nadie quería, vino corriente de la casa y un poco de azúcar si se podía conseguir. Cada ingrediente contaba y nada se tiraba. Por eso sobrevivió durante años en las mesas de quienes vivieron la escasez.

Con el tiempo, y la mejora de las condiciones de vida, esta sopa fue desapareciendo. No se transmitió a las siguientes generaciones como otras recetas tradicionales. Se quedó asociada a una época dura que muchos prefirieron olvidar y, por eso, hoy apenas se menciona y rara vez aparece en libros de cocina.

Cómo se hace la sopa de caballo cansado, la receta sencilla de la posguerra

La receta de la sopa de caballo cansado es sencilla y rápida de hacer, sólo hace falta pan duro, vino tinto y un poco de azúcar para tenerla lista en pocos minutos.

Ingredientes:

  • Pan duro, mejor de hogaza o de centeno.
  • Vino tinto.
  • Azúcar.
  • Opcional: una rama de canela o un trozo de piel de limón.

Procedimiento:

  • Cortar el pan duro en trozos medianos y colocarlos en un cuenco hondo, sin buscar una forma concreta.
  • Calentar el vino tinto en un cazo a fuego medio, sin dejar que hierva.
  • Añadir el azúcar al vino caliente y remover hasta que se disuelva por completo. Si se usa canela o piel de limón, se añade en este momento.
  • Verter el vino caliente sobre el pan, empapándolo bien.
  • Dejar reposar un par de minutos para que el pan absorba el líquido y se ablande.

Las recetas de la posguerra son un recordatorio incómodo de cómo se comía cuando casi no había nada. La sopa de caballo cansado habla de ingenio, de resistencia y de una forma de sobrevivir que hoy cuesta imaginar.

Lo último en Gastronomía

Últimas noticias