El vídeo de la testigo confesando al juez que entregó 20.000 $ en efectivo a la ‘trama Koldo’ en Dominicana
Aranzazu Granell admite haber actuado como mensajera de su jefe para entregar el dinero en dos ocasiones
Aranzazu Granell, testigo en el caso Koldo, confesó ante el magistrado instructor Leopoldo Puente que entregó en dos ocasiones, en noviembre y diciembre de 2021, sendos sobres con 10.000 dólares en efectivo cada uno a Joseba García Izaguirre —hermano del ex asesor ministerial Koldo García— mientras residía y trabajaba en la República Dominicana.
El dinero, según explicó en el vídeo que desvela OKDIARIO, procedía de la recaudación en metálico de varias clínicas de diagnóstico del covid-19 gestionadas por la empresa para la que trabajaba, y fue entregado por orden directa de su jefe, Javier Serrano, sin que ella preguntase en ningún momento el motivo.
La declaración de Granell aporta detalles de notable relevancia procesal sobre los flujos de dinero en efectivo que, según la investigación, circulaban entre personas del entorno del caso Koldo en el extranjero durante los años 2021 y 2022.
Dinero en efectivo
La testigo explica al juez que llegó a la República Dominicana el 12 de diciembre de 2020 contratada por Javier Serrano –un socio del empresario delator Víctor de Aldama– para gestionar operativa y humanamente una red de clínicas que realizaban pruebas de covid —tanto antígenos como PCR— repartidas por toda la isla.
Parte de sus funciones consistía en recaudar el dinero en efectivo que los clientes abonaban en las clínicas y posteriormente ingresarlo en el banco. «Los clientes podían pagar o bien mediante tarjeta de crédito o bien en efectivo, en euros, en pesos dominicanos o en dólares», detalló ante el magistrado.
Fue en ese contexto cuando su jefe le encomendó la primera entrega. El 2 de noviembre de 2021, a las 22:30 horas, Granell envió un audio a Joseba García para coordinar el encuentro: «Cuando estés por Punta Cana o cuando estés llegando, si quieres llámame, y te digo dónde estoy y, en función de eso, ya que vas con el coche, pues te digo si quedamos por aquí, si estoy en casa o si estoy en el hotel. Bueno, yo me lo echo al bolso y en algún momento dado nos encontramos.»
Cinco minutos después, según precisó el instructor, la testigo envió otro audio a Serrano para mantenerle informado: «Hablo ahora con el Joseba este, que ya tengo el dinero y le digo que quedamos. Digo, mira que quedamos en las afueras de mi urbanización en Cocotal».

Granell admitió que en ese momento portaba en su bolso un sobre con 10.000 dólares extraídos de la recaudación de las clínicas. «Me dijo que se los diera. Yo se los di», declara con laconismo ante el juez. Sobre el propósito de la entrega, la testigo es tajante: «Yo tampoco discutía. Si me decían alguna vez dale dinero a este señor, nunca preguntaba por qué».
Joseba, «el legionario»
Un mes después, en diciembre de 2021, la operación se repitió. En conversaciones con su jefe, Granell se refería a Joseba García como «el legionario», mote con el que lo identificaba para no tener que escribir su nombre. «Como yo no sabía ni cómo se apellidaba este hombre, Joseba, pues por tenerlo identificado de alguna manera, en un momento dado me dijo que había estado en la Legión y por eso le dije legionario», aclaró.
El importe fue idéntico: otros 10.000 dólares, según confirmó al responder a la pregunta del juez sobre el significado de la expresión «diez k» que empleaba su jefe en los mensajes. Esto es clave, ya que Aldama tenía anotaciones de «K 10.000» en referencia a lo que según él son pagos mensuales de 10.000 euros a Koldo y Ábalos a cambio de favores en el Gobierno del PSOE y Sumar.
Granell subrayó que su trato con Joseba García se limitó a esas dos entregas y que ni siquiera conocía su apellido. «Yo no le conocía de nada», afirmó. Fue Javier Serrano quien le facilitó el número de teléfono del hermano de Koldo García y le ordenó que se pusiera en contacto con él.
La testigo niega haber tenido relación alguna con Ábalos, con Koldo García y con Aldama más allá de lo conocido por la prensa, aunque sí reconoce haber coincidido una vez con este último en una reunión en España a su regreso de la isla, sin que de ese encuentro surgiera ningún vínculo posterior.
En el relato de Granell confluyen todos los ingredientes de una trama que se construye sobre la opacidad: dinero en efectivo recaudado clínica a clínica, sobres que se echan al bolso de efectivo presuntamente no declarado, apodos para no escribir nombres y órdenes que se cumplen sin preguntar. Una arquitectura turbia —de quien actúa a sabiendas de que algo no cuadra— que el juez Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, deberá ahora encajar en el puzzle completo de la causa.