Los jueces rechazan ver los vídeos de los policías que entraron en una fiesta ilegal con un ariete

OKDIARIO accede a los 30 minutos que grabaron las cámaras corporales de los policías nacionales que tiraron la puerta debajo de una casa con un ariete.

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El pasado 21 de marzo se produjo en Madrid una intervención policial que lejos de ser una más se ha convertido en fenómeno viral gracias a lo que sucedió en un piso en el que se estaba celebrando una fiesta ilegal en época de pandemia. Decenas de personas se reunían en una casa contraviniendo no solamente las normas anti-Covid sino también alterando el descanso de todo el vecindario. Los policías que intervinieron en la fiesta ilegal están convencidos de que cumplieron con su deber y ahora se enfrentan a una investigación judicial. Uno de ellos ha roto su silencio para OKDIARIO.

A la una de la madrugada varios agentes de policía llamaron por primera vez a la puerta de esa casa. Media hora más tarde detenían a una de las asistentes a la fiesta tras haber tirado la puerta abajo del domicilio usando un ariete. Ahora la Audiencia Provincial pide investigar a los policías y lo hacen sin ver los 30 minutos de vídeo que están en poder de OKDIARIO: las imágenes grabadas por las cámaras corporales de los propios agentes. Lo curiosos es que esos mismos jueces absolvieron a otros policías por los mismos hechos.

“Imagínate que varios estudiantes extranjeros llevan más de tres días consecutivos de fiesta en el piso de al lado, tú que trabajas y madrugas todos los días no puedes dormir, tu mujer que está enferma tampoco. Has llamado varias veces a la Policía durante estos últimos tres días, pero literalmente no ha servido para nada, ya que cuando los agentes llaman al piso los jóvenes estudiantes apagan la música e ignoran a la Policía hasta que los agentes, cansados de esperar en la puerta a que salgan, se marchan del lugar sin poder hacer más. En ese momento los jóvenes vuelven a subir la música y continúa la fiesta, todo ello en un bucle infinito que se reproduce prácticamente todos los fines de semana ¿te puedes imaginar la desesperación de esos vecinos?”. Uno de los policías que intervino en el operativo contra la fiesta ilegal que acabó con el derribo de la puerta de un piso en la calle Lagasca, en Madrid, razona a OKDIARIO la vehemencia de su actuación.

Lo hace después de haber sabido que la Audiencia Provincial no sólo le da la razón a los moradores que nos le dejaron entrar en la cas, sino que además pide que los policías sean investigados por si con su comportamiento “hubieran incurrido en infracción penal por entrada no consentida a un domicilio”. Lo curioso es que según ha sabido este diario, los jueces que han tomado esta decisión no han visto el vídeo de 30 minutos grabado por las cámaras corporales de los policías.

Lo intentaron todo

¿Y eso es importante? Lo es si repasamos las decisiones tomadas por quien sí ha tenido acceso a esas imágenes antes que este periódico. A saber, Fiscalía y el juez instructor. Ambos se negaron en redondo a considerar siquiera las peticiones de archivo de las investigaciones tras comprobar en el citado vídeo que los policías hicieron todo lo humanamente posible por entrar al domicilio a identificar a los asistentes a la fiesta ilegal.

Durante la grabación se aprecia cómo media docena de policías tratan durante espacio de un cuarto de hora de hablar con los moradores de la casa. Les advierten de la ilegalidad de sus actos, alternan llamadas al timbre con toques en la puerta con nudillos y el mango de la porra. Los policías, antes de tirar de ariete, intentaron abrir la vivienda sin usar la fuerza y se les ve manipular el pomo de la puerta y el marco como si intentaran hacer saltar el resbalón. Nada de nada. Lo que nadie le ha preguntado a uno de estos policías es cuál es la alternativa cuando no te dejan entrar en una casa en la que se está cometiendo un ilícito. El agente con el que ha contactado OKDIARIO y que participó aquella noche responde.

“En una situación normal, como tantas fiestas entre no convivientes a las que hemos acudido docenas de veces durante todo el estado de alarma, el caso se resuelve normalmente: acudiendo al lugar, llamando a la puerta de los infractores, identificándoles, solicitándoles que bajen la música, ordenando a los no convivientes que se debían marchar del domicilio y apercibiéndoles verbalmente de que no vuelvan a infringir la ley o serán denunciados. Ni siquiera es habitual que denunciemos a la primera ocasión este tipo de conductas, solamente lo hacemos cuando son repetitivas”.

En su lugar la mayoría de las patrullas opta por darse la vuelta y evitar problemas, y a la luz de lo que acaba de decidir la Audiencia Provincial de Madrid no les falta razón. Después de que el instructor y el fiscal hicieran caso omiso a las peticiones de archivo la defensa de los ‘fiesteros’ recurrió a la instancia superior, y ganó. Lo llamativo es que esa misma sala, con esos mismos jueces, se encontraron con un caso muy similar hace un año.

En 2014 unos policías recibieron el mismo aviso que los agentes de la fiesta del ariete: música, ruido y molestias a los vecinos. Los agentes llegaron y consiguieron que los moradores de la casa denunciada abrieran la puerta. Sin embargo, minutos después trataron de cerrar la puerta para impedir ser identificados. Los policías lo impidieron y por la fuerza lograron identificar a los vecinos denunciados. Los mismos jueces que hoy piden investigar a policías por entrar con un ariete en una casa para impedir una fiesta ilegal respaldaron aquellos policías y condenaron a los vecinos por un delito de atentado.

El agente entrevistado por OKDIARIO valora este cambio de criterio: “Nadie se ha molestado en escucharnos, ni tan siquiera tomarnos declaración por lo que ha pasado, nadie ha valorado nuestras grabaciones, ni tampoco ha tomado declaración a los testigos ni vecinos que requirieron la presencia policial a ver que tienen que decir en todo esto. La Audiencia Provincial simplemente leyendo el recurso de los detenidos y por tanto, teniendo solo una parte de la versión de los hechos, ha dictado auto impidiendo la sana investigación de la causa contra todos los detenidos, y, por si fuera poco, el auto se ha dedicado más a juzgar nuestra intervención, que la de la participación de los detenidos en el delito de desobediencia grave que era realmente el objeto real del recurso y por lo que estaban siendo investigados por el Juez de Instrucción”.

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