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El trasvase del alquiler turístico al residencial se acelera cerca de un 22% en tres meses

Viviendas turísticas
Viviendas turísticas

El coronavirus ha supuesto una zancadilla para el negocio de las viviendas de uso turístico. La crisis no sólo ha hundido la ocupación de este tipo de alojamientos, sino que también ha provocado un trasvase del alquiler turístico al residencial. En un espacio de tres meses, hasta cerca de un 22% de las viviendas ha dado este salto. El trasvase no es homogéneo y, según algunos expertos, será reversible. 

Barcelona y Madrid son las dos ciudades donde más se ha acelerado la transición. En el caso de la Ciudad Condal, la cifra de viviendas turísticas que ha salido del circuito ha crecido un 21,4% desde el mes de mayo, pasando del 40,6%  -unas 3.900 viviendas-, hasta el 62% de agosto. Los datos elaborados por Apartur (Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona) desvelan que unas 5.900 viviendas han dejado de operar desde que comenzó la pandemia y se han convertido al alquiler residencial. Los propietarios salen del mercado buscando rentabilidad ante la escasa afluencia de turistas.

En cuanto a Madrid, el trasvase afecta al 20% de las viviendas turísticas desde marzo hasta junio, según los últimos datos disponibles de la Federación Española de Asociaciones de Viviendas (Fevitur). La mayoría de alojamientos están ubicados en el centro, y aunque muchos han llevado a cabo importantes descuentos y han flexibilizado las condiciones de reserva, no ha sido suficiente para evitar su salida del mercado. Sin turistas no hay negocio.

La Comunidad de Madrid y Cataluña son los emplazamientos que más viviendas turísticas concentran en España, y donde más se está acelerando el trasvase, frente a otras zonas como Baleares, donde es residual. En líneas generales, esto se explica por la rentabilidad que ofrecen los inmuebles, por la legislación que se aplica en cada ubicación y por la inversión realizada. A ello hay que sumarle el proceso de ajuste que atravesaba el sector antes de que estallara la pandemia.

«Hay que tener en cuenta que la oferta de alquiler de vivienda turística lleva dos años en un proceso de ajuste marcado por la regulación comunitaria y por la pérdida de rentabilidad que han sufrido los propietarios por la fiscalidad”, explica desde Fevitur.

Desde Baleares, Habtur (Asociación de Viviendas Turísticas de Baleares) confirman que el trasvase de alojamientos turísticos al alquiler residencial es «mínimo» a día de hoy.  «El precio de una plaza unifamiliar es el mismo que una plaza hotelera. Hay propietarios con plazas de hasta 4.000 euros que no se arriesgan a entrar al alquiler residencial normal. Además, a los tres años de no ejercer la actividad, se pierde la licencia. Una casa con seis plazas paga cerca de 23.000 euros por ellas, así que es lógico que no quiera arriesgarse», decía Antoni Serra, presidente de Habtur en conversación con OKDIARIO.

Un año para recuperarse

Los empresarios del sector reconoce que la recuperación tardará al menos un año en llegar, aunque lo supeditan a la evolución de la pandemia y a las medidas que implanten los gobiernos de origen de los turistas.

Desde Apartur, por ejemplo, consideran que el mercado «necesitará casi un año para reactivar y recuperar la normalidad». Además, se han fijado el reto de mantener los 5.000 puestos de trabajo directos y los miles de indirectos que estos alojamientos generaron en Barcelona el año pasado. La asociación cree además que las viviendas de uso turístico serán las más demandadas por los viajeros ya que garantiza el distanciamiento social mejor que cualquier otra modalidad de alojamiento.

40 millones de turistas menos 

España cerrará los ocho primeros meses del año con alrededor de 40 millones de turistas internacionales menos que el año pasado habrán dejado de gastar unos 50.000 millones de euros. Las restricciones y las cuarentenas impuestas en diferentes países para luchar contra el coronavirus explican esta situación sin precedentes.

El temor de los turistas a los contagios es otra razón que explica la fuerte caída de los desplazamientos internacionales, que han sido sustituidos por otros en el interior del país, aunque en el caso de España no compensan ni de lejos la fuerte caída de ingresos derivada de la ausencia de extranjeros.

Este año, entre enero y julio apenas se llega a 14.291 millones. Sólo en julio fueron 2.450 millones, frente a casi 12.000 de un año antes. De proseguir este ritmo, los ingresos de los ocho primeros meses de 2020 no llegarán a 17.000 millones, frente a los 64.124 previos.

En este contexto, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ha reconocido que la situación que atraviesa el sector turístico -especialmente los destinos más dependientes de los visitantes internacionales, como Baleares – es «desastrosa». Admite además, que será «muy difícil recuperar el volumen de turistas, aunque se abran corredores.

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