La seguridad de la ONU cierra un pabellón de la sala plenaria por una protesta de activistas

COP25
Una activista en la Cumbre del Clima. Foto: Europa Press

Los servicios de seguridad de la Organización de Naciones Unidas han cerrado el acceso al pabellón 10 de IFEMA, donde se encuentran las dos salas plenarias de la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, al producirse una protesta multitudinaria de activistas de la sociedad civil.

La acción ha tenido lugar mientras dentro del plenario los países exponen sus posiciones respecto a los objetivos de la Cumbre del Clima en el pabellón 10.

Las protestas han durado en torno a 15 minutos hasta que los servicios de seguridad de la ONU y de la Cumbre han desalojado a los manifestantes, mediante un cordón de seguridad que ha logrado sacarlos del pabellón 10, aunque han continuado en otros pabellones de la zona azul, lanzando y cantando sus consignas.

Entre los manifestantes, que los organizadores cifran en «cientos», había activistas de organizaciones de la sociedad civil, movimientos ciudadanos, sindicatos, grupos indígenas, de jóvenes, así como entidades de mujer y juventud que demandan a los países ricos «un paso adelante en la ambición y en la acción para luchar contra el cambio climático».

En concreto, inspirados en las caceroladas de América Latina, han hecho ruido con cazuelas y han portado pancartas mientras los minsitros estaban en el plenario, ajenos a lo que fuera acontecía.

Los autodenominados «cacerolazos» quieren llamar la atención de los países ricos ante la «injusticia la inacción ante miles de millones de personas en los países del sur, que están viendo como sus vidas están siendo devastadas por la emergencia climática».

En este contexto, denuncian que después de una semana de negociaciones climáticas en Madrid se han producido «pequeños o ningún avance en la mayoría» de los asuntos clave, incluida la necesidad de que los países ricos y las industrias contaminantes que «históricamente» han provocado la crisis climática de proporcionar financiación para apoyar a las comunidades que están afectadas por desastres «cada vez más severos».

En su lugar, critican que la respuesta de los Gobiernos ha sido un lavado de imagen verde y soluciones «falsas» y lagunas «peligrosas» en las propuetas de los mercados de carbono.

Con motivo de las protestas, se ha retrasado unos 20 minutos el acto –previsto para las 15.00 horas– en el que va a intervenir el secretario general de la ONU, Antoio Guterres, y el ministro de Ciencia, Universidades e Innovación, Pedro Duque.

Al mismo tiempo, fuera de IFEMA un grupo más reducido de activistas procedentes de la Cumbre social se han unido a la acción fuera de la Conferencia. Unas 30 personas de diferentes organizaciones como Ecologistas en Acción y Fridays for Future han protagonizado una cacerolada, al grito de «la Tierra no se vende, la Tierra se defiende».

«Estamos aquí para denunciar el carnaval que se está llevando a cabo dentro de la Cumbre Azul e incluso de la Cumbre Verde, el ecologismo está comercializado, estamos hablando del ecologismo del espectáculo, todo se vende», ha denunciado la coordinadora nacional de Minería de Ecologistas en Acción, Elena Solís.

Con un esqueleto gigante dando patadas a un balón con forma de Tierra, los activistas congregados junto a la estación de metro Feria de Madrid también han lanzado proclamas como: «Asesinas multinacionales» o «Si el planeta fuera un banco, ya lo habrían rescatado».

Para la representante de Ecologistas en Acción Elena Solís, el New Green Deal «no es más que una excusa para seguir haciendo todo como un ‘busines as usual'». Además, se ha mostrado convencida de que dentro de la Cumbre, los líderes y negociadores «están repartiéndose los ríos y territorios bajo la excusa de estar intentando buscar una solución a los problemas del planeta».

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