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¿Cómo se dice en español, ‘picsa’ o ‘pizza’? La respuesta de la RAE que deja a todos sin palabras

Picsa o pizza
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Se dice «picsa» o «pizza»? La duda puede parecer sencilla, pero ha generado debates interminables en redes sociales y en conversaciones cotidianas. La Real Academia Española (RAE) ha abordado en varias ocasiones este tipo de términos procedentes del italiano y otras lenguas. En el caso de «pizza», se trata de un extranjerismo que no está  adaptado al sistema fonético del español, por lo que su pronunciación busca aproximarse al original.

La pizza tal como la conocemos hoy nació en Nápoles, donde se popularizó entre las clases trabajadoras durante los siglos XVII y XVIII. En sus inicios, era un alimento humilde, elaborado con masa de harina, tomate y otros ingredientes básicos como aceite y queso. Con la emigración italiana a finales del siglo XIX y principios del XX, la pizza se expandió a otros países, especialmente a Estados Unidos, donde adquirió nuevas variantes y estilos.

¿’Picsa’ o ‘pizza’?

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«La palabra pizza es un extranjerismo no adaptado al español y por eso aparece en cursiva en el diccionario. Según explica la RAE, al tratarse de una voz italiana, lo recomendable es pronunciarla lo más parecido posible al italiano. El problema es que en el español estándar actual no existe exactamente el mismo sonido que tiene la doble z italiana (aunque en el castellano medieval sí existía un sonido similar), por lo que la adaptación no resulta tan sencilla.

En la vida cotidiana conviven distintas pronunciaciones: hay quienes dicen «pitsa», otros «pidza» e incluso variantes más suavizadas, y no pasa nada, porque la lengua evoluciona con el tiempo. Será el propio uso el que determine cuál termina imponiéndose, si es que lo hace alguna».

«Como extranjerismo, se debe pronunciar lo más parecido posible a la lengua original: [pítsa]. La secuencia -zz- es ajena a la ortografía del español, de ahí que pizza se considere un italianismo crudo o no adaptado», aclara la RAE.

Así como sucede con la pizza, existen muchas palabras que generan profundos debates, incluso entre los expertos, sobre cómo se pronuncian:

  • Mayonesa es un buen ejemplo. Hay quienes dicen «mayonesa» tal como se escribe y otros optan por «mahonesa». Ambas formas están aceptadas por la RAE, aunque la primera es la más extendida en el uso general.
  • Con bruschetta ocurre algo parecido. Es habitual oír «brusheta», pero la pronunciación más cercana al italiano sería /brusqueta/.
  • En el caso de croissant, la adaptación recomendada es «cruasán», forma ya plenamente asentada en español.
  • Otro ejemplo frecuentes es jacuzzi, que muchos pronuncian «yakuzi» cuando en español se recomienda «jacuzzi» con sonido fuerte inicial.

Extranjerismos

Los extranjerismos adaptados son aquellas palabras procedentes de otras lenguas que, al incorporarse al español, han experimentado cambios formales para ajustarse a nuestro sistema fonológico, ortográfico y morfológico. Este proceso puede darse de manera espontánea por el uso de los hablantes o a través de propuestas impulsadas por la Asociación de Academias de la Lengua Española en sus obras normativas. La finalidad de esta adaptación es preservar la coherencia del sistema lingüístico y mantener la fuerte relación entre grafía y pronunciación que caracteriza al español.

En la mayoría de los casos, la adaptación implica modificar la grafía original para adecuarla a las reglas ortográficas españolas, normalmente intentando respetar una pronunciación cercana a la lengua de origen. Así, se eliminan grafemas que no tienen correspondencia en español y se aplican nuestras normas de acentuación. Son ejemplos de ello: aligátor (del francés o inglés alligator), atrezo (del italiano attrezzo), baipás (del inglés by-pass), boicot (de boycott), bulevar (de boulevard), capuchino (de cappuccino), champán (de champagne), cruasán (de croissant), escúter (de scooter), espagueti (de spaghetti), gánster (de gangster), gueto (de ghetto), mitin (de meeting), pádel (de paddle), ragú (de ragoût), secuoya (de sequoia) o yogur (de yogourt).

En ocasiones, basta con añadir la tilde, como en ambigú, bádminton, blíster o máster. Y otras veces la palabra se incorpora sin cambios porque su grafía no plantea problemas, como ocurre con box, kit o set, que se pronuncian conforme a las reglas del español.

También existen casos en los que se mantiene la grafía original, pero la pronunciación se adapta al español, aunque se aleje de la original, como sucede con quiche, que suele pronunciarse [kíche], o puzle, tomado del inglés puzzle. Además, no siempre hay uniformidad en todo el ámbito hispánico: mientras en España se ha adaptado iceberg con pronunciación española, en América es frecuente mantener la pronunciación inglesa.

Finalmente, en relación a «picsa» o «pizza», cabe señalar que es uno de los alimentos más populares y versátiles del mundo. Desde la clásica receta napolitana, con masa fina, tomate, mozzarella y albahaca, hasta la pizza Chicago, caracterizada por su masa gruesa y sus bordes altos, que forman una especie de recipiente, existen opciones para todos los gustos.

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