¿Cómo se dice en español, ‘cabió’ o ‘cupió’? La RAE es clara y pocos saben la respuesta

En el español existen palabras que, a pesar de sonar similares, tienen significados completamente distintos. Un ejemplo claro de esto es la confusión entre «cabido» y «cupido», dos términos que no sólo se diferencian en significado, sino también en función gramatical. Además, muchas personas suelen dudar sobre la conjugación correcta del verbo «caber», especialmente en tiempos futuros, por lo que es fundamental conocer las reglas establecidas por la Real Academia Española (RAE) para evitar errores.
En primer lugar, conviene centrarse en el verbo «caber», ya que presenta ciertas irregularidades. Por ejemplo, en el futuro simple, es habitual escribir incorrectamente «caberá», «caberemos» o «caberán», cuando la forma correcta, según la RAE, es «cabrá», «cabremos» y «cabrán». Este cambio se debe a la irregularidad propia del verbo, que sigue un patrón similar al de otros verbos irregulares como «haber» o «saber», y que exige eliminar la «e» intermedia para mantener la forma correcta. Asimismo, estas normas se aplican también al condicional simple, donde debemos decir «cabría», «cabrías», etc., en lugar de formas incorrectas derivadas del futuro.
¿’Cabió’ o ‘cupió’?
Además, es de especial interés conocer las formas no personales del verbo. El infinitivo es «caber», el participio es «cabido» y el gerundio es «cabiendo». En este sentido, el participio «cabido» se utiliza para formar los tiempos compuestos: por ejemplo, «Habría cabido más gente en el salón si se hubiera organizado mejor el espacio».
Por otro lado, es fundamental diferenciar «cabido» de «cupido». Mientras que «cabido» funciona como participio del verbo «caber», «cupido» es un sustantivo que posee dos acepciones principales. Por un lado, se refiere a la representación artística del amor, generalmente en forma de un niño desnudo y alado que lleva los ojos vendados y porta arco y flechas; por ejemplo, «En el museo había un cupido tallado en mármol del siglo XVIII». Por otro lado, también puede describir a una persona enamoradiza como en «Es un verdadero cupido, siempre intentando juntar a sus amigos con sus parejas».
Para reforzar la comprensión, conviene revisar la conjugación completa del verbo «caber». En el modo indicativo, el presente es quepo, cabes, cabe, cabemos, cabéis, caben; el pretérito imperfecto es cabía, cabías, cabía, cabíamos, cabíais, cabían; el pretérito perfecto simple es cupe, cupiste, cupo, cupimos, cupisteis, cupieron; el futuro simple es cabré, cabrás, cabrá, cabremos, cabréis, cabrán; y el condicional simple es cabría, cabrías, cabría, cabríamos, cabríais, cabrían.
Por su parte, en el modo subjuntivo, el presente es quepa, quepas, quepa, quepamos, quepáis, quepan; el pretérito imperfecto es cupiera o cupiese, cupieras o cupieses, cupiera o cupiese, cupiéramos o cupiésemos, cupierais o cupieseis, cupieran o cupiesen; y el futuro simple es cupiere, cupieres, cupiere, cupiéremos, cupiereis, cupieren. Por último, recordemos que las formas no personales son infinitivo: «caber», participio: «cabido» y gerundio: «cabiendo». Gracias a esta organización, es más fácil evitar errores comunes y utilizar el verbo correctamente.
Asimismo, resulta útil observar ejemplos prácticos. Por ejemplo, la frase «Habría cupido en la sala si todos vinieran» es incorrecta, ya que el término correcto es «Habría cabido en la sala si todos vinieran». De manera similar, en futuro simple, decir «Caberá más gente en el autobús» es incorrecto; la forma adecuada es «Cabrá más gente en el autobús».
Además, existen algunos consejos para no equivocarse. En primer lugar, hay que recordar la función de la palabra: si se usa como participio, indica acción relacionada con «caber» → «cabido»; si se refiere al amor o a la representación artística, entonces es sustantivo → «cupido». En segundo lugar, el contexto de la frase ayuda a determinar la elección correcta: «El salón habría cabido más personas» habla de capacidad, mientras que «El cupido del cuadro tenía una flecha dorada» hace referencia al mito o iconografía. Finalmente, asociar «caber» con otros verbos irregulares, como «haber», permite recordar fácilmente las formas correctas en futuro y condicional.
Verbos irregulares
«Son irregulares los verbos cuya conjugación no se ajusta a los paradigmas de amar, temer y partir, y estas irregularidades en la flexión verbal se suelen agrupar en tres clases: primero, las vocálicas, que dan lugar a alternancias entre vocales, como pedir – pido, o bien entre vocales y diptongos, como entender – entiendo o contar – cuento; segundo, las consonánticas, que conllevan la adición de algún segmento consonántico, como padecer – padezco, o la sustitución de una consonante por otra, como en hacer > haga; tercero, las mixtas, que afectan tanto a una sustitución vocálica como a una consonántica, como decir – digo; además, a estas tres clases básicas se añaden las irregularidades derivadas de raíces supletivas, es decir, de la presencia de dos o más raíces en formas distintas de un mismo verbo, como en ir – iré – voy o ser – somos – fuimos, y también se consideran irregulares los verbos defectivos, cuya irregularidad consiste en la ausencia de algunas formas del paradigma de su conjugación», explica la RAE en su web.