España tiene su propia ciudad de Petra, pero está en Menorca y es Bien de Interés Cultural desde 1997
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Menorca es conocida internacionalmente por su litoral de aguas turquesas y calas vírgenes, pero el interior de la isla guarda un enclave que sorprende a los turistas.
Un antiguo complejo de canteras ha sido transformado en un espacio cultural y paisajístico único que muchos comparan con la mítica Petra de Jordania. Se trata de las Pedreres de s’Hostal, hoy conocidas como Lithica, un lugar donde la piedra, el arte y la memoria histórica se funden en una experiencia única.
Descubre la «Petra menorquina» y su patrimonio cultural protegido
Este espectacular conjunto de canteras fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Consejo Insular de Menorca, un reconocimiento que subraya su valor patrimonial y etnológico.
Durante generaciones, de aquí se extrajo la piedra marés, un material clave en la arquitectura tradicional de la isla. Iglesias, casas señoriales y muros rurales de Menorca se levantaron gracias al trabajo constante de los canteros que moldearon este espacio hoy monumental.
Tras el cierre definitivo de la actividad extractiva a mediados de los años noventa, las canteras estuvieron a punto de desaparecer bajo el abandono. Sin embargo, un ambicioso proyecto de recuperación impulsado por la Fundación Lithica permitió convertir este lugar en un referente cultural y artístico de primer nivel.
Pedreres de s’Hostal: un museo al aire libre en Menorca
Lithica se define como un «espacio esculpido», un concepto que conecta directamente con el Land Art y con la intervención consciente del ser humano sobre el paisaje.
Pasear por el recinto es recorrer un museo sin techos, donde cada pared tallada narra la historia del oficio del trencador, figura esencial en la economía menorquina durante más de un siglo.
El visitante distingue claramente dos áreas: las canteras más antiguas, con pasadizos irregulares y formas orgánicas fruto del trabajo manual, y las zonas más recientes, dominadas por grandes muros verticales que generan una sensación de monumentalidad comparable a la arquitectura rupestre de Oriente Medio.
Laberintos y jardines en Menorca: naturaleza entre piedra marés
Uno de los aspectos más llamativos del recinto es la relación entre la piedra y la naturaleza. Las excavaciones han creado microclimas que favorecen el crecimiento de una vegetación sorprendentemente diversa.
Por otro lado, se encuentra el Laberinto de los Vergeles, un proyecto paisajístico que combina un jardín de inspiración medieval, un recorrido botánico y un laberinto vegetal pensado para la contemplación y el juego.
Olivos silvestres, plantas aromáticas y especies autóctonas suavizan la dureza del marés, ofreciendo un contraste visual y sensorial que refuerza el carácter mítico del lugar.
Actividades culturales en un auditorio natural de Menorca
Más allá de su valor patrimonial, Lithica es un espacio dinámico. Durante los meses de verano, las canteras acogen conciertos, espectáculos de danza y representaciones teatrales en un auditorio natural de acústica excepcional.
A ello se suman talleres educativos y actividades divulgativas centradas en la cultura de la piedra y el paisaje.
Lithica abre todo el año con horarios variables según la temporada. La entrada general cuesta 10 euros, aunque algunas con precios reducidos, con tarifas especiales para residentes, menores y eventos culturales.