En el barrio de Gamonal

OKDIARIO en el patio interior de Burgos donde murió la hija mayor de Ana Julia en 1996

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La primera hija de Ana Julia Quezada falleció en 1996 en Burgos al caer a un patio interior desde la séptima planta donde vivía con su madre y con su padrastro. OKDIARIO ha podido acceder a esa estancia precisamente a través del piso por el que se introdujo la Policía Judicial en aquel entonces.

Se ubica en un bloque del barrio obrero de Gamonal en la calle Casa La Vega. Ocho números más arriba de donde actualmente vive la segunda hija biológica de Ana Luna, actualmente ingresada por una crisis de ansiedad.

Han pasado 22 años y poco o nada ha cambiado en ese patio desde ese fatídico día que, entonces, se calificó de accidente fortuito. Sin embargo, ahora se vuelve a estudiar el caso. Tal como refleja el atestado de la muerte de la niña, entonces de 4 años, que ha desvelado OKDIARIO, los hechos se produjeron a pesar de que había ventana y contraventana en ese piso. 

No se observa nada de movimiento en esa séptima planta. A diferencia del resto de pisos, ahí no hay tendederos ni ropa colgada.

A pesar de las pocas horas que han pasado, los vecinos empiezan a cansarse de los focos de la prensa y algunos vecinos del edificio piden privacidad: “Fuera de aquí, es un patio privado“. Sin embargo, otros piden que se reabra el caso de 1996 si es que no ha prescrito, tal como temen. La prescripción de delitos de homicidos sería de 20 años.

“Si es culpable de este segundo fallecimiento, tiene que cumplir pena por ello, es una vergüenza que aquí prescriban los homicidios, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos”, explica la propietaria del bar donde acudía diariamente Ana Luna cuando trabajaba en la carnicería. “Este verano volvió por primera vez a Burgos a ver a su hija desde que se mudó a Almería, vino al bar, me comentó que ella había montado otro negocio parecido, pero no noté nada extraño”, indica.

El propietario del piso desde el que accedió las fuerzas de seguridad le rompieron la puerta ya que no vive habitualmente ahí y no le pagaron el destrozo. “Tuve que pagar 90.000 pesetas (540,91 euros)”, recuerda.

 

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