María José Campanario desvela en ‘El Desafío’ una desconocida habilidad: «Tienes permiso»
Saca su mejor versión en la cuarta semana

María José Campanario ha comenzado su remontada después de un flojo comienzo en El Desafío, después de la apnea y del accidente que sufrió la pasada semana en el concurso durante una coreografía. La mujer de Jesulín de Ubrique ha podido lucirse durante esta semana debido a que ha tenido que entrenar duro con el tiro de ballesta, una prueba para la que incluso la Guardia Civil ha tenido que acudir al plató para revisar las armas que allí se estaban utilizando y que los niveles de seguridad se estuviesen respetando. Al fin y al cabo, hay muchos trabajadores, público y resto de concursantes que podrían estar en peligro si algo saliese mal. Pese a que no las tenía todas consigo, Campanario ha desvelado que tiene una curiosa afición que, aunque no es igual, sí que le ha permitido estar mucho más motivada.
Con ayuda de una tiradora de la Federación Española de Ballesta, María José aseguraba en los entrenamientos que «donde la Campa pone el ojo, pone la bala», una frase que tendría mucho más sentido minutos después, cuando aclaró un detalle que sólo sus más íntimos conocen. Tras muchos entrenamientos, en el plató se mostraba muy nerviosa, asegurando que las pruebas le provocan «mucha ansiedad». Esta, en concreto, era muy complicada, ya que debía mantener los nervios para no perder puntería, por lo que no podía celebrar ningún acierto hasta el final de la misma. Por si fuera poco, estaba desesperada, puesto que en unos momentos los lanzamientos «salían bien», pero en otros «salían muy mal», por lo que no estaba segura de lo que podría pasar en el plató.
Antes de arrancar la prueba, Roberto Leal ha dejado claro que la concursante tiene licencia de armas, un punto importante para esta prueba, ya que sin ella no podría, puesto que la utilización de una ballesta en nuestro país requiere de una. Aunque nunca había disparado una ballesta, Campanario practica habitualmente el tiro al plato, una disciplina que gracias a vivir en el campo puede realizar con más facilidad que si lo hiciera en una gran ciudad.
«La Guardia Civil ha hecho todas las comprobaciones dentro del plató, para atestiguar que hay máxima seguridad, si no, no podríamos hacer esta prueba en televisión», aclaraba el presentador. Este desafío constaba de dos pruebas, siendo la primera en la que tenía que clavar un enorme dardo en un punto determinado de una jenga, es decir, estructura llena de piezas que están unas encima de otras, pero no están pegadas.
No sabemos si pensando en que Belén Esteban era esa particular diana, María José Campanario aceptaba en el primer intento. Pero, ahí no acababa la prueba, ya que tocaba hacer algo más complicado todavía. En un tubo que giraba sobre su propio eje se encontraban dentro dos globos, que tenía que explotar con un disparo.
De nuevo, la mujer de Jesulín de Ubrique tenía tres intentos para lograrlo, aunque esta vez no ha podido hacerlo a la primera, pero sí lo ha conseguido a la segunda. Tras darse cuenta, no ha podido guardarse la presión que tenía encima y hasta ha llegado a soltar algunas lágrimas por el trabajo bien hecho.
Con este reset ha podido comenzar «una nueva María José», que ha dejado atrás la mala suerte que le ha perseguido durante los primeros programas de El Desafío.
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