Djokovic, el inmortal: decapita a Sinner y será rival de Alcaraz en la final del Open de Australia
El balcánico realiza un ejercicio de sabiduría táctica para desarbolar al número dos del mundo
Buscará ante Carlitos su 25º Grand Slam con el que desempataría con Margaret Court
Djokovic está empeñado en llevarle la contraria a la lógica, esa que dicta que el tiempo acaba atrapando a todo el mundo. Él corre más rápido y consigue mantener como rutina la laboriosidad que supone seguir ganando a las casi 39 victorias que refleja su partida de nacimiento. La última raqueta que claudica (3-6, 6-3, 4-6, 6-4, 6-4) a su inmortal longevidad es la de Sinner, el otro jerarca del tenis junto Alcaraz. Nada más y nada menos. Precisamente es el murciano con el que se cita en la final del Open de Australia, 16 años les separan. Pasado, presente y futuro del tenis en un mismo encuentro. Acuérdense de poner el despertador a las 9:30 de la mañana del próximo domingo.
«Esto es surrealista. Hemos jugado 4 horas, hasta casi las dos de la mañana. Me recuerda a la final de seis horas con Nadal. Sinner ganó los últimos cinco partidos que jugamos. Es un jugador increíble que me ha llevado al límite. Ha sido una de las mejores noches que he tenido aquí en Australia. No estaba equivocado sobre Sinner y Alcaraz, dije que era muy difícil ganarles pero no imposible. Tengo ganas de ver a Alcaraz, me ha hecho jugar tarde para lo mayor que soy, que me tengo que ir a la cama», expresó Djokovic.
Exhibe el balcánico un nivel impropio de sus 38 años, tanto física como tenísticamente. Alcanza su 38ª octava final de Grand Slam, el más longevo en hacerlo. Ambos registros, que ya eran récords absolutos, se amplían aún más. Será su primera final desde la derrota en Wimbledon 2024, precisamente ante su próximo rival, Carlos Alcaraz. Djokovic firmó una exhibición ante el actual campeón, un Sinner que no encontró la manera de resquebrajar la fe de su rival, sobre todo en el quinto set cuando no aprovechó ocho bolas de rotura.
El italiano llegaba al partido como favorito, principalmente porque había dominado al serbio en sus últimos duelos con victorias el año pasado en Roland Garros y Wimbledon. Arrancó bien y cerró el primer parcial por un cómodo 6-3, pero entonces el de Belgrado ya avisaba de que quería dar guerra. Apoyado en un gran servicio y una derecha ganadora, fue cogiendo el pulso al duelo. Un breal y levantar un 0-40 le dieron alas para igualar el encuentro a un set.
Sinner se llevó el tercero y Djokovic devolvió golpe apuntándose la cuarta manga. El italiano metió una marcha más, pero el serbio tenía reservas en el depósito. Se dejó la vida para salvar ocho bolas de rotura y a la tercera oportunidad que tuvo, sentenció su billete a su final número 38 de Grand Slam. La tercera ante Alcaraz, vencedor en las dos anteriores, ambas en Wimbledon, en 2023 y 2024.