El significado de que siempre saludes a tus vecinos aunque ellos no te devuelvan el saludo, según la psicología
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Te cruzas con tu vecino en el rellano, le saludas de la forma más amable posible y la respuesta es inexistente. Aún así, un día tras otro sigues saludando y recibes el mismo resultado constantemente. Esto no se debe a que practiques el masoquismo social o a que quieras cambiar el comportamiento de tu vecino. Según la psicología hay un motivo detrás de esta interacción diaria.
Un último estudio en psicología social y de la personalidad describe que mantener esta acción no es síntoma de debilidad mental sino de una estructura mental sólida. La psicología sugiere que las personas que mantienen el saludo lo hacen para reforzarse en sus valores internos y en su propia identidad. Son estas personas quienes mantienen el control sobre su entorno social, deciden comportarse correctamente sin importar como lo haga el resto. Desde la universidad de Harvard señalan que mantener este gesto, por simple que sea, mejora la calidad de nuestras relaciones y vínculos cotidianos e influye en el bienestar a largo plazo.
Beneficios de mantener el saludo
Además este pequeño gesto puede relacionarse con muchas cualidades positivas: demuestran amabilidad y empatía la no sentirse ofendidos por la ausencia de saludo; seguridad personal e inteligencia emocional al no tomárselo como algo personal y una conducta prosocial que favorece la cohesión social y crean un mejor clima en su entorno . Además, la tolerancia ante a una situación incómoda ayuda a bajar los niveles de cortisol al no alterarse reduciendo así el estrés.
Al igual que mantener esta rutina denota múltiples aspectos positivos, hacerlo no implica una superioridad moral ni mayor estabilidad emocional según la psicología. Además, el hábito ha de mantenerse sin rencor ni una expectativa excesiva de cambio. En caso contrario los psicólogos recomiendan revisar la magnitud que se le da a este acto cotidiano y hasta dónde llegan nuestros límites personales.
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